sábado, 1 de agosto de 2020

El Cratará, y otros poemas

[por Robert Rivas]



El Cratará  [1]


El Cratará
un pequeñísimo idioma
casi olvidado.
Consiste de una sola palabra.
Es apenas
un tono de agua
echado a correr
en la medusa
de tu corazón.



"Nuestras civilizaciones" [Fragmento]  [2]


Senderos abandonados por las hormigas guerreras en Bondani
Rediles secretos y rediles desiertos
Monzones abatiendo endebles colonias de avispas
Noche de trabajo interminable de las chinches negras malayas
Festines y hambrunas de los gusanos en Mantanú
Bosques incendiados produciendo gigantescas migraciones
  de cigarras y orugas
Cuerpos abandonados sin entierro ni pompa
Comilonas de aprovisionamiento
Jornadas de espera de las arañas del Tili
El tiempo de marcha de un cascarudo solitario
Coitos múltiples y fulminantes en las colonias Sompó
Larvas quemadas en su capullo
Exterminio por intoxicación masiva de las langostas amarillas
   del Tajir
Polillas fulminadas por éxtasis de la droga de la luz
Frágiles mosquitas entre sapos y peces matarifes
   en las lagunas-pantano de Amuba
Más senderos abandonados, esta vez en Sirma
   donde ahora sólo corre el viento
Recuerdos de las tribus
"Éramos mangas, manadas, ejércitos innumerables
Vencimos en batallas sin fecha ni registro
Nuestras hazañas fueron ignoradas
Envenenados de a millones
Ahogados, asfixiados, perseguidos por 'sabios' ignorantes
Borradas las huellas de la cicindela
Apagadas las luces de nuestras flotas de luciérnagas
Sin historia ni porvenir
¡Cantan en presente eterno para oídos necios
   nuestros coros dramáticos de chicharras!
¡Revientan su corazón enviando inútiles pedidos de socorro
   nuestros emisarios, los grillos!"



Residencias  [3]


Residencias oscuras o residencias ocultas
No oí bien
Pero caminaban a través nuestro largos pasillos
cuyas penumbras parecían olfatearnos
Nos habíamos convertido en una respiración.

Las puertas semi-abiertas
de iglesias sin religión
O de religiones que aún no habían hablado
nunca

Cuerpos quietos en su inquietud
ahumados por las noches
prestados al borronear del tiempo

Más adelante, allá, acá,
detrás nuestro
puertas largas como muros
abiertas directamente
en el pasado

Ancianas peinándose largas cabelleras
y transformándolas en disimulantes trenzas,
o ancianas alisándose vestidos
que se gastan más despacio que los años
Cosiendo en un farfullo de luz
con un musito de voz rítmico-apagada
Y en el pensamiento revolviendo ollas
y lavando grandes sábanas en una tabla,
teniendo siempre el pensamiento abierto
en la impasable cavidad mirada-madre
con la cual intercambian las edades.

Pasillos que conducirán a otros cuartos
en los que los cuerpos
se permutan con la noche
cada vez más fácil

Cuerpos cuya vida son las lágrimas
de madre-llora-madre
y de hija-llora-madres


__________

Notas del editor:

1. "El Cratará" pertenece al libro llamado La sonrisa Kenuga, publicado en el año 2000.
2. El fragmento del poema incompleto “Nuestras civilizaciones” forma parte de un libro inédito titulado “Blilkla. Idiomas olvidados” (Blilkla significa "idiomas olvidados"
en un idioma olvidado).
3. "Residencias" pertenece al libro inédito “La otra liebre”.



viernes, 31 de julio de 2020

125 años: el caso Dreyfus, ayer y hoy

[por Norberto Malaj]



[Dreyfus en la Isla del Diablo, Guayana Francesa, 1898.]


    Pocas historias de persecuciones e injusticias alcanzaron tanta repercusión y dieron pie a expresiones de repudio democrático y popular como el caso Dreyfus. Partió a Francia en dos durante diez años. En un juicio amañado por “traición a la patria” y “espionaje a favor de Alemania”, el capitán de origen judío Dreyfus es condenado a cadena perpetua en una isla remota en el Atlántico sur. Años después el clamor popular lo arranca de prisión, se levantan los cargos, es liberado y “amnistiado”. Sus verdugos, sin embargo, nunca serán enjuiciados (el propio Dreyfus llega finalmente a un compromiso para no proseguir ese objetivo).
    Junto al juicio igual de fraudulento a Sacco y Vanzetti (y varios anarquistas más) en los EE.UU. –que culminó en la horca de todos– y del que se cumplirá su centenario próximamente, ambos casos están en la cúspide de la memoria colectiva contra las arbitrariedades. Ambos no sólo fueron motivo de enormes indagaciones históricas que probaron la confabulación de las clases dominantes; trascendierona todo tipo de expresiones artísticas y culturales. Justamente se estrenó poco tiempo atrás Un oficial y un espía, del veterano Roman Polanski que vuelve sobre el caso Dreyfus.
    La confabulación contra Dreyfus partió de los altos mandos del ejército francés. La institución en masa se sumó a esa maniobra. Entre los ´dreifusard´, los partidarios de incinerar al supuesto ´topo´ proalemán –y encima judío– se destacó el famoso Clemenceau. Entre los partidarios del J´acusse (Emile Zolá), o ´antidreifusard´, su defensa se hizo en nombre de que estaban en juego los principios elementales de la democracia: si se acepta la discriminación contra los judíos mañana pasará cualquier otro atropello (sobre todo contra los trabajadores). Este principio del movimiento socialista internacional fue una orientación que dictó en su último año de vida Federico Engels. Torció de este modo una posición inicialmente abstencionista (no sería ´un asunto que importe a los trabajadores´). Desde entonces la lucha contra el antisemitismo y toda otra forma de segregación racial/religiosa, etc., fue principio rector del marxismo.
    No tomar partido hubiese sido criminal. El asunto Dreyfus se convirtió en un emblema de la división de Francia entre un campo republicano, secular, y otro realista, nacionalista y católico. En los años del caso Dreyfus se protagoniza una lucha democrática fundamental contra la influencia eclesiástica. Ni el radicalismo inicial de la revolución francesa bajo Robespierre y Marat había acabado con ello. Es en el período post caso Dreyfus que Francia arranca, primero, la laicité educativa y el derecho al aborto, y en 1905, el año de la liberación de Dreyfus, la separación de la iglesia del Estado (deja de sostenerla incluso) y Francia rompe con el papado. Esto último se revierte tras la Primera Guerra Mundial (PGM) y siguió así con todos los gobiernos –incluidos los de la gauche francaise. (Todos financiaron la construcción y el mantenimiento detemplos y, recientemente, por el incendio de Notre Dame –de donde Napoleón Bonaparte echó al papa– el trono romano en manos del ´sudaca´Francisco reclamó su reparación).
    El caso Dreyfus constituyó –dijo Hannah Arendt– "un gran ensayo general para una actuación que se postergó durante más de tres décadas": la Shoá. Sintomáticamente, el país que había consagrado bajo el ciclo jacobino (1789) bajo´la grande révolution´, plenos derechos de igualdad y civiles a los judíos volvía, a cercenarlos. ¡Qué prueba de que el capitalismo pasaba de la era de la Ilustración al de su agonía!

Antisemitismo y decadencia de la Francia republicana

    Suele creerse que Alemania o Europa oriental fueron la cuna del antisemitismo moderno. Falso. Tuvo su origen especialmente en Francia, e incluso con bastante anterioridad al caso Dreyfus. La caída del imperio del II Napoleón –una pálida sombra del I, su tío– ante Bismark (1870), dio lugar al régimen de la tercera república. Ésta lejos de ser expresión de un reverdecer democrático en la época que Francia entraba en la era del imperialismo resulta en lo contrario: la tercera república nació herida y preñada de síntomas de decadencia: a) es el fruto de la derrota francesa ante la ascendente Alemania unificada que obliga a entregar Alsacia y Lorena; b) uno de sus primeros actos fue aplastar la Comuna de París, “el primer episodio” –Marx  dixit– de la lucha de la clase obrera por su propio poder.
    Sólo pudo ocurrir un caso Dreyfus porque Francia incubó en esos 20/25 años todos los síntomas del revanchismo y el resentimiento, que llevó a intentos de retorno monárquico y al asesinato de un presidente. Lo mismo que vivirá Alemania, a una escala mayor aún, tras la paz de Versalles tras la PGM. En la década de 1880, el general Boulanger, un héroe militar que fue ministro de guerra popular, se convirtió en el objeto de grupos anti republicanos y estuvo a punto de perpetrar un golpe militar (a último momento se lo arrestó). Apodado "General Revanche" (en francés una combinación de "venganza" y "satisfacción"), personificó el sueño de derrotar a Alemania, reclamar las provincias perdidas y la esperanza de restaurar la ´gloria imperial´. Es en este período que Francia se transforma en el mayor editor europeo de libelos antisemitas.
    Es entonces también que nace el mito de “La France Juive”, que acuñan los colonos franceses en Argelia para desviar la atención de la resistencia a la opresión imperialista allí. Desde 1830 cuando la ocupó, Argelia fue durante todo el resto de ese siglo una especie de ´la grande Dominique´, una nueva Haití –colonia privilegiada (cuya pérdida fue la vergüenza y deshonra del imperio napoleónico  en su apogeo).
    Los historiadores han demostrado que en ninguna parte del mundo árabe existía antisemitismo.  Éste fue introducido desde afuera por los colonos en todos sus dominios, en Argelia en particular. “En su libro de 2018, Ciudadanía y antisemitismo en la Argelia colonial francesa, 1870-1962, la historiadora Sophie B. Roberts describe con inquietante detalle la forma en que las figuras políticas, especialmente a nivel local (en Argelia), construyeron carreras para cultivar el odio de la gente hacia los judíos. El fenómeno fue tan significativo, escribe, que ´es importante no mirar la crisis antisemita argelina a través de la lente del asunto Dreyfus´. Más bien, uno debe examinar el asunto Dreyfus a través de la lente del antisemitismo argelino y entenderlo como una oportunidad para éste y también para el metropolitano´” (David B. Green, Haaretz, 25/1/20). “En 1898, Argelia recibió seis escaños en la Cámara de Diputados de Francia: cuatro de esos escaños fueron ganados por antisemitas confesos, especialmente el periodista Edouard Drumont, quien probablemente fue la figura antisemita más influyente en la historia de Francia”, el autor de La France Juive (idem).
    Como se ve, la historia es todo lo contrario a una sucesión lineal. En el mismo período en que aún se consagraban principios democráticos en Francia, la derecha y la reacción lo ´compensan´ con una fobia antisemita sin parangón.

Los "casos Dreyfus"  del presente

    ¿Asunto del pasado?  En 2009, Louis Begley, el famoso escritor polaco-norteamericano de origen judío escribió Por qué es importante el asunto Dreyfus: le preocupaban los abusos de las tropas estadounidenses con los prisioneros musulmanes en Abu Ghraib, Irak y, en general, un post-9/11 de erosión de los derechos civiles –Patriot Act– “contra el terrorismo”. El miedo y la xenofobia de los Estados Unidos de principios del siglo XXI le recordaron la atmósfera de la sociedad francesa en la década de 1890. “Hoy –dice David B. Green–, la indignación de Begley por el racismo y la erosión del debido proceso puede parecer un poco graciosa, sin que sea culpa suya” (id. ant.).
    El articulista se refiere a lo sucedido en el presente en el propio estado sionista, contra los “casos Dreyfus” palestinos. Elor Azaria, el médico de las Fuerzas de Defensa de Israel que en 2016, a la vista de sus compañeros soldados, disparó y mató a un palestino con un puñal. El palestino ya había sido controlado y arrestado. Para gran parte del público israelí Azaria fue un héroe que, con su enjuiciamiento por el ejército, se convirtió en una víctima: había matado a alguien que merecía morir, tanto en virtud de haber atacado nuestras fuerzas como porque él pertenecía al enemigo” (id. ant.). 
    A 125 años del caso Dreyfus nos levantamos contra los “casos Dreyfus” del presente, en todas partes y, en particular, en Palestina ocupada por los sionistas.

(9 julio 2020)



domingo, 12 de julio de 2020

M (1)

[por Alberto a. Arias]


M


Qué simple:
su olvido vivimos –
Si recuerda, morimos.

                                                     (2003)


1.
    En toda vida hay periodos donde M parece aproximarse demasiado. Atravesé uno de estos en los últimos años y apenas se han difuminado un poco las huellas hendidas en la estela de sombra-de-sombras que dejó a su paso.
    Rostros y no rostros, cuerpos y no cuerpos, presencias y no presencias dan todavía el tictac de las horas huidizas –y desde el sueño oímos nuestra propia voz diciendo unos poemas casi como conjuro.
    De eso se trata en esta reunión de poemas: M aparece en todo su denso esplendor oscuro,  sol negro elevado a su cenit y máxima potencia.

2.
    M es persona incorpórea desde el instante en que la convertimos en portadora de la llave del «destino» de nuestro cuerpo; es poseedora del instante final, del hilillo tenue y delgado del que solo M sabe en cuál milisegundo se cortará.
    Pero M, oscuro espejo incorpóreo en el que no podremos vernos aunque miremos allí, oculta la verdad tácita de su topoderosa Nada, de su grado cero de la existencia que, por la dialéctica esencial de lo viviente, lo es Todo.

                                                                     (julio 2019)


Muerte



Muerte, te nombramos
tácita — literal — densa — ubicuamente.
Y asimisma te apersonamos,
aunque sos de verdad mentira una gran Nadagrata Antipersona.

Y te empoderamos de un poder omnímodo,
aunque sos apenas la que cabe en la cabeza impensante
del alfiler implacable que pincha el globo «Ilusiones del Ser»
                — o todavía menos.

Muerte — te nombramos.

Muerte.
                                 Muerte.
                                                                 Muerte.

          _________________________

¡ Pero caray, qué nombre tan espantable
para tan Atractora Antipersona !


                               (1º de julio de 2017)



El sol oculto de Monelle y Marcel 



De la mano de Marcel,
emergió Monelle de las penumbras del mar que me tenía cautivado
en la hora previa al crepúsculo.

Apenas recordaba yo sus palabras antiguas,
nuevas en boca de Marcel,
pero el viento ululante y helado como una medusa abisal
volcó en mis oídos el alfabeto primigenio de Monelle:
«No ames tu dolor, puesto que no ha de durar».

Marcel la abrazó entonces
para que el congelante mar no les impidiese hablar y ser felices
                en el «momento fulgurante»:
«Agota en cada momento la totalidad positiva y negativa
                de las cosas».

Y Monelle redobló ese abrazo fundente
para no sucumbir ambos en el vórtice azaroso de una torpe nada
sino en el fluir de la vida muerta y la muerte viva:
eterno río fugaz, constelación esplendente,
fulguración del universo inaccesible.

Delante de mí, en el ocaso de la luz,
los cuerpos enlazados de Marcel y de Monelle
se iluminaron poco a poco
hasta alcanzar una apariencia de roca arenisca
tocada por la baba de un sol oculto.

Recordé entonces lo que Monelle — ¿o acaso fue Marcel? —
sentenciaba, en el remolino de pasadas penumbras:
«No te preocupes por tu libertad: olvídate de ti mismo.
Sé el alba mezclada con el crepúsculo».


                                                                                     (octubre 2017)

[Continúa en: M (2) ]




sábado, 11 de julio de 2020

Lincoln, Trump, «libertad de expresión» y fascismo


[1791: La carta de Derechos de los Estados Unidos de Norteamérica.
Con las primeras diez enmiendas de la Constitución.]


    El partido republicano de los EE.UU. está embarcado a fondo en la reelección de Trump, quien ahora a diferencia de 2016, no tuvo competencia en las primarias. Si bien esto le funcionó, no ocurre lo mismo de cara al último tramo de la campaña: los actos han sido un fiasco y todas las encuestas lo dan varios puntos debajo de Biden. Ciertamente, el candidato demócrata (incluso con el apoyo de Sanders) está bien lejos de ´agitar las aguas´ o de simpatizar con el despertar democrático y la lucha social que agita a los EE.UU. como hace mucho tiempo no sucedía. A la inversa, Trump ni remotamente se da por vencido y está azuzando el combate.
    Una de las manifestaciones más groseras de esto es la tendencia de Trump a invocarel ´patriotismo´ y, más recientemente, en forma descarada, el supremacismo blanco y el odio racial, provocando a los millones de estadounidenses que ganaron las calles tras el asesinato de George Floyd y el movimiento Black LivesMatter. Trump, en su ´republicanismo´ se jacta de que  lo sostiene el partido de Abraham Lincoln. Sin embargo, curiosamente, se ha transformado en un cruzado de la defensa de la herencia de la Confederación sureña que fue derrotada en la Guerra de Secesión por Lincoln. Días atrás llegó al extremo de exhibir la bandera confederada, diciendo "Mi postura es muy simple: es libertad de expresión". Entre el republicanismo de Trump y el nacional-socialismo hitleriano hay más de una coincidencia. A la inversa, el abismo entre el partido republicano de Trump y el de Lincoln no puede ser mayor.

Historia y presente

    El trumpismo con su legión evangélica, la Asociación Nacional del Rifle y los restos (que no son tan restos) del KuKluxKlan detrás, abreva en una postura que durante mucho tiempo dominó la opinión pública de los EE.UU. y supone que la Guerra de Secesión fue “innecesaria” y hasta podría haber sido evitada. Legiones de historiadores, incluso ´izquierdistas´ como Leo Huberman, autor de “Nosotros, el pueblo, una historia socialista de los Estados Unidos”, Ed. Palestra, 1965) la desprecian olímpicamente.
    EE.UU. es un país único en muchos sentidos. De alguna manera vale aun hoy lo que John Stuart Mill dijo para los EE.UU. antes de aquella guerra: un “país en el que las instituciones aseguran basarse en la igualdad y que, sin embargo, mantienen la esclavitud de hombres de raza negra…”. La guerra de Secesión no solo fue necesaria sino inevitable. No por casualidad Marx en uno de sus primeros y más famosos textos breves trata a los EE.UU. como un país “colonial” (ver “Salario, precio y ganancia”). Antes de la guerra de Secesión los estados sureños eran virtuales vasallos de la ex madre patria, Gran Bretaña. Virginia, Georgia, Carolina del Sur eran todavía entonces los estados más prósperos de la Unión sobre la base de su complementación con la industria textil de Manchester. Las plantaciones esclavistas de algodón habían en gran medida suplantado a las de tabaco. La ilusión de “los dirigentes sudistas de la revolución como Washington, Jefferson y Patrick Henry (que) aguardaban esperanzados el día en que la esclavitud desaparecería por completo de la república” se disipó muy pronto. De la mano del desarrollo simultáneo, por un lado, de la manufactura inglesa y, por el otro, del invento de la máquina desmochadora que permitía separar rápida y económicamente el algodón de la planta, “la esclavitud renació y pronto prosperaría como nunca”. Esto lo explica un gran historiador: Carl N. Degler, Historia de Estados Unidos, Ariel, 1986).
    La guerra de Secesión quebró el intento de escindir a los EE.UU. revirtiendo su gran revolución de independencia. El sur amenazaba transformarse en una republiqueta abastecedora de materias primas, del tipo de las que poblaban toda Hispanoamérica y para frenar esta amenaza fue necesaria una guerra sangrienta: “Entre 620.000 y 750.000 personas muertas, más que el número de muertes militares de los Estados Unidos en todas las demás guerras combinadas” (https://www.civilwar.org/learn/articles/civil-war-facts). Gran Bretaña  era el principal soporte del sur confederado. La clase obrera inglesa, a la inversa, bajo la influencia de Marx y la Primera Internacional, dejó entonces una de las primeras enseñanzas de internacionalismo proletario.
Lincoln, a pesar de todas sus limitaciones, fue probablemente la última expresión del ciclo vital de la revolución burguesa. La primera guerra de independencia de Cuba, pocos años después de la guerra de Secesión, y especialmente la segunda (fines del siglo XIX), demostrarían, a la inversa, el pasaje definitivo del imperialismo norteamericano al campo de la reacción.
    Trump y los que han glorificaron con monumentos y montones de símbolos la tradición de la Confederación del sur no solo enlodan a Lincoln, son la expresión de la negación de su legado. Entre el partido republicano de Lincoln y el de Trump, hay mucha distancia. Lincoln fue la expresión del progreso histórico y del avance del capitalismo en EE.UU. sobre la base de una expansión agrícola revolucionaria (el fenómeno farmer, que Lenin tanto valoraba). Trump es la cruda expresión de la decadencia imperialista, de la reacción en toda la línea.

¿Un destino como el de Nixon o peor?

    La provocación de Trump a los negros, a las reservas indígenas de EE.UU., a los inmigrantes, está alcanzando proporciones inauditas. “El discurso incendiario es alarmante para muchos en su propio partido y va en contra de los consejos de algunos en su círculo íntimo, quienes creen que corre el riesgo de alienar a los votantes independientes y de los suburbios”, dice una información de Associated Press que publica Haaretz (8/7).“ ´No se trata de quién es el objeto de la burla o el vitriol (*). El problema real es comprender el atractivo del resentimiento y el miedo de los blancos´, dice Eddie Glaude, presidente del Departamento de estudios afroamericanos de la Universidad de Princeton. ‘Todo está arraigado en este pánico sobre el lugar de los blancos en esta nueva América´ ”.
    Trump azuza el temor a los negros o al “otro” como Hitler lo hacía a los judíos o a los gitanos. Esto “ha alcanzado un ritmo vertiginoso en los últimos días a medida que la nación lidia con la injusticia racial” (idem).”Los comentarios de Trump son un descendiente aparente, medio siglo después, del alcance codificado de Richard Nixon a los votantes blancos conocido como la Estrategia del Sur” (idem). Su muletilla "la mayoría silenciosa", que él representaría, la tomó de Nixon.
    “Los asesores de la Casa Blanca, Kellyanne Conway y Jared Kushner, según los funcionarios, advirtieron que parte de la retórica racista, incluido el uso de la ´gripe Kung´que culpa a China de la pandemia de COVID-19, podría apagar a su franja de votantes. Algunos creen que había más audiencia para la retórica incendiaria sobre la inmigración hace cuatro años, porque las encuestas muestran que el movimiento Black Lives Matter está ganando un amplio apoyo” (idem).
    Doce años atrás, cuando Obama ganó las presidenciales, se abrió la ilusión de que EE.UU. podía superar su racismo estructural. La cooptación de una franja profesional ultra minoritaria negra demostró que poco y nada se podía cambiar.
    Ahora ha llegado el turno de la verdad. Las masas norteamericanas tendrán que abrirse su camino con independencia de cualquiera de los dos grandes partidos de la burguesía yanqui. Hace mucho tiempo que la clase obrera norteamericana se debe la construcción de su propio partido.

                                                               (11 julio 2020)

________

(*) Vitriol son las iniciales de una expresión masónica que indica introspección.


                                                                                                                      



lunes, 6 de julio de 2020

«Trump se ha vuelto loco» y «ve el asedio de la izquierda» sobre EE.UU.


4 de julio: En el aniversario 244 de su independencia




    EE.UU. ha sido para los defensores del capitalismo el ´modelo´ indiscutido. La única democracia que jamás fue transgredida, aunque con certeza es una de las más conservadoras, clasista y racial. Desde la protesta de los mártires de Chicago EE.UU. fue sacudido por grandes huelgas, crisis mayúsculas como la del ´30, pero desde la Guerra de Secesión no ha conocido una situación revolucionaria en su historia, esto hace ya más de 150 años. Se trata de una excepcionalidad que sólo debe compartir con Suiza, el paraíso fiscal por excelencia. Un contraste evidente, por un lado, con los sacudones, crisis y guerras que conocieron otras naciones imperialistas y la absoluta totalidad del mundo colonial y semi-colonial, y por el otro, especialmente con situaciones revolucionarias que conoció el resto del planeta en esta época imperialista desde 1914 por lo menos.
    Pues bien. Parece que esto va camino a cambiar definitivamente. Así lo indican por lo menos declaraciones de estos días de un ex director de la CIA y del propio Trump. Leon Panetta, “quien sirvió en varias administraciones bajo nueve presidentes de EE.UU.”, dijo que “Trump se ha vuelto loco” (The Guardian, 2/7). Panetta reaccionó así, como muchas figuras del propio establishment republicano, ante el negacionismo de Trump de cara a la catástrofe de la pandemia de Covid-19 en los propios EE.UU. “Las infecciones superaron las 50.000 el miércoles por primera vez, un máximo histórico, y están aumentando significativamente en 40 estados, de los cuales más de una docena se han visto obligados a frenar los planes de reapertura. Las camas de hospital y la capacidad de pruebas están bajo tensión”, dice The Guardian. O sea, que EE.UU. ya se parece a Ecuador, Chile o Brasil. Según Panneta “Tenemos un presidente que no está dispuesto a ponerse de pie y hacer lo que sea necesario para liderar a este país en tiempos de crisis importantes. Nunca he tenido un presidente que haya evitado esa responsabilidad" (idem).
    La segunda declaración es del propio Trump. En vísperas de la independencia de EE.UU., Trump celebró un acto público frente a las monumentales estatuas a los próceres de EE.UU. del Monte Rushmore, en Dakota del Sur. Para su realización Trump despreció, por un lado, que “en el condado de Pennington que rodea el Monte Rushmore los contagios se han más que duplicado en el último mes”; por el otro, hizo lanzar fuegos artificiales, “los primeros desde 2009 contrariando preocupaciones ambientales y temores de incendios forestales” en la zona; por último, “difícilmente (los asesores de Trump) podrían haber elegido un momento y lugar más incendiarios”: esos terrenos de Dakota del Sur son reclamados por nativos americanos quienes se movilizaron para repudiar a Trump. Dichas tierras “fueron tomadas del pueblo lakota en contra de los acuerdos de un tratado y objetando que Trump celebrara la independencia estadounidense en su terreno sagrado” (The Guardian, 4/7).
    Con este escenario detrás, Trump lanzó el más furioso ataque contra la ola de movilizaciones que vivió recientemente EE.UU. y declaró que EE.UU. está “bajo asedio de un nuevo fascismo de extrema izquierda”. Dijo Trump: “En nuestras escuelas, nuestras salas de redacción, incluso en las juntas corporativas, hay un nuevo fascismo de extrema izquierda que exige lealtad absoluta. Si no habla su idioma, realiza sus rituales, recita sus mantras y sigue sus mandamientos, entonces será censurado, desterrado, incluido en la lista negra, perseguido y castigado". “Haciendo un gesto a la abrumadora multitud blanca –informa TheGuardian–, Trump agregó: ´No nos va a pasar´. ´No se equivoquen, esta revolución cultural de izquierda está diseñada para derrocar a la revolución estadounidense´.
    “El presidente –dice The Guardian– no ha mostrado signos de abrazar el estado de ánimo público, sino que se ha aferrado a una respuesta de ´ley y orden´, prometiendo sanciones severas para cualquiera que destruya las estatuas, resistiéndose a los cambios en las bases militares nombradas por generales confederados y retuiteando (aunque luego eliminó) un video en el que un hombre gritó ´¡Poder blanco!´” (idem). Trump se ha opuesto tenazmente ya no sólo a las cuarentenas, sino al uso mismo de barbijos. Según diversas fuentes hasta la cadena Fox le ha soltado la mano.
    El pro-fascista se equivoca. El que va por una contra-revolución cultural, social y política es él transgrediendo los mejores principios de la revolución de independencia de EE.UU.
    En el aniversario 244 de su independencia EE.UU. efectivamente está en vísperas de acontecimientos fundamentales que pondrán en juego si se impone la barbarie de los ´libertarios´ a lo Trump y al lobby de los supremacistas blancos y del “Club del rifle” o se abre finalmente la hora de la izquierda y la revolución socialista en EE.UU.

(6 julio 2020)


viernes, 3 de julio de 2020

Un destino incierto - Hora 20 de «Gretel un día un año»

[por Alberto a. Arias]


                                        ("El Ángel del Hogar", Max Ernst.)

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(60 días después)

Hora 20
«Un destino incierto»


Suena el reloj de la hora 20. En su Universo, Gretel dibuja y pinta en unos grandes papeles de color. Trabaja sobre el Tema del Sol, dibuja figuras que luego va cubriendo con tonos oscuros. Hay gran desorden en su Universo. El Destino Lleno, en un rincón, ya es un objeto de más de dos metros de altura y tiene cuatro rostros, pero permanece sin vida. Hay luz de lámpara, y las sombras son grandes figuras negras sobre las paredes. Mientras tanto, se escucha la voz de Gretel en el Diario.

Voz de Gretel (diario)
19 de enero, verano.
Hay días en que no puedo creer todo lo que pasó. Ahora, el calor, la muerte. Todos desaparecieron. ¿Puede ser? ¿Cómo viviré? ¿Qué puede hacerse con esta soledad? ¿Qué quiero, en qué mundo quiero vivir? Me hago todas las preguntas pero se abren puertas sin horizontes. Entre preguntas y respuestas hay paredes que nadie puede romper.
Hace ya dos meses que trato de dibujar el Sol de Lucinda. Hace dos meses que con el Ratón y el Hoambre buscamos una forma de salir de esto, de escapar. Hace dos meses que no leo más que libros que me hablan todos de lo mismo: gente que se escapa, niños que son atrapados por gigantes, y cosas así.
Pero, ¿quiero yo escapar? ¿No los mataría la tristeza a mamá y a papá? Tristeza, sufrimiento, ¡dolor!... Si no tuviera a mis amigos, el recuerdo de Lucinda, de Carmelo... ¿cómo podría seguir viva? Gregorio, ¿dónde estás? ¿estoy tan loca que puedo hablarte? ¿Loca? ¿Estaré loca?
Ya no me sirve salir a pasear con mis compañeras. No me interesa como antes ir al campo o al mar... Sólo quiero pintar, escribir... escribir y pintar... Y este Objeto, mi Destino tan lleno de cosas, que me mira silencioso desde su rincón...

Gretel se acerca al Destino Lleno, abre el cajón que éste tiene a la altura del vientre, y saca un cigarrillo. Lo enciende y fuma con inexperiencia, acodada en su ventana, después de poner llave a la puerta que da al Cosmos. Solamente fuma y mira cómo el humo hace formas en el aire atravesado por escasa claridad. Entran el Ratón y el Hoambre montados en el triciclo de carga. El Hoambre, parado sobre la caja del triciclo, gesticula y hace ritmos. Cantan. Gretel los mira divertida.

(Canción del bosque de la encina)

En un bosque, en un bosque
donde abundan las encinas
–rataplán, rataplán–
hay un gran, hay un gran
un gran mercado de aspirinas...

Los que pasan, los que pasan
por el bosque de la encina
–rataplán, rataplán–
llevan gran, llevan gran,
gran destino de Perfidia...

Los Saciados, los Saciados,
sus Lacayos y sus Fieles
–rataplán, rataplán–
son los gran, son los gran,
son los grandes mercaderes...


Ratón(Saltando del triciclo) ¡Además de alegría y pasatiempo, te traemos la-so-lu-ciónnn!... (Susurrando) Hemos descubierto algo esencial...
Gretel(Reverencia) ¿Sí, señores?
Hoambre— ¡Ja! ¡La solución!
Ratón— Después de grandes y dolorosos experimentos, una vez comprobada la imposibilidad absoluta, radical, ¡total e invariable!, de revivir los cadáveres y de cambiar a los padres, hemos llegado a la con-clu-sión...
Gretel— Sí...
Ratón— ... después de consultar el cielo y las estrellas, la tierra y el mar, después de revisar letra por letra los grandes tratados del amor y la esperanza...
Gretel— Bueno... sí...
Ratón— ... que la única salida posible es... ¡consultar al tu Destino Lleno de Cosas!... (Señala) ¡He ahí el Enigma-Sobre-Sus-Pies!... ¡He ahí El-Que-Todo-Lo-Sabe!... ¡He ahí, querida nuestra amiga, el Único, el Irremplazable, el Ser-En-Sí por sobre todas las cosas!... ¡Y él... él debe hablar!

Se hace un denso silencio. Gretel ya no tiene su expresión de confianza y calma. Luego, mientras crece agudísimo silencio, el Destino Lleno se inclina levemente hacia un lado y da quejas apenas audibles. El aire es crítico. Hay tiempo siniestro. Se oye salir del Destino Lleno la voz de Gretel, pero transfigurada.

Destino Lleno— Oscur... ri... dad... y el... aire... quién... quién...
Gretel— Pero... ¡es monstruoso!

El Ratón chasca los dedos porque ha tenido una buena ocurrencia. Busca una flauta y toca con ella el Tema de Gretel. El Hoambre ayuda al Destino Lleno a moverse lentamente, mientras observa con curiosidad de qué está lleno el Objeto. Sin que ellos lo noten, han aparecido los Cachiporros, que se apostan fuera del Universo de Gretel, rodeando el lugar y preparados para entrar en acción a una señal de Soleón I, quien no deja de circular entre las sombras. Gretel se acerca al Destino Lleno, que comienza a abrir sus ojos y a tener un aspecto menos siniestro, cosa que es visible en la atmósfera que ahora los contiene: la flauta con el Tema de Gretel y la alegría del Ratón y del Hoambre.

Gretel— ¿Debo hablarte para que me hables?
Destino Lleno— ¿Debo estar mudo para que se me escuche?
Gretel— Pero, ¿debo salir para ser alguien o algo?
Destino Lleno— ¿Y debo entrar para no ser nada ni nadie?
Gretel— ¿Acaso son la misma cosa la luz y la oscuridad?
Destino Lleno— ¿Acaso no son la misma cosa la luz, la oscuridad?
Gretel— ¿De qué encantamiento debo salir? ¿De la realidad de la imaginación o de la imaginación de la realidad?
Destino Lleno— ¿De qué encantamiento puedo hablar si soy la realidad sin imaginación y la imaginación sin realidad?
Gretel— ¿Pero no es que sos mi imaginación, en realidad?
Destino Lleno— ¿No será que soy tu realidad, sin imaginación?
Gretel— ¿Es esto un juego de palabras, tonto?
Destino Lleno— ¿Es esto un juego de palabras tonto?
Gretel— ¿Por qué repetís ahora lo que te digo?
Destino Lleno— ¿Por qué? Repetís ahora lo que te digo.
Gretel— ¡Ay! ¿Por qué, si ya no sos yo, por este medio creerás en mí?
Destino Lleno— Ay, porquecilla, no sos yo. ¿Por este mediocre eras en mí?
Gretel— Oh... ¡qué oscuro!
Destino Lleno— Oh... ¿qué os curó?
Gretel— Estoy por empezar a callarme. ¿Debo callarme?
Destino Lleno— Estoy por empezar. A callar... ¿Me debo callar? ¿Me...
Gretel— Y si no sos vos, ¿quién conoce la salida?
Destino Lleno— Y sin osos, bosque en cono, sé la salida...

El Hoambre, que ha estado muy impaciente, se enfurece y zamarrea al Destino Lleno.

Hoambre— ¡Pero idiota! ¿Qué te pasa? ¿No sabés que es necesario que digas lo que sabés?
Destino Lleno— Idiota que... no sabés... lo que sabés...

Los Cachiporros intervienen. Se enciende un reflector policial. El Ratón, el Hoambre, Gretel y el Destino Lleno quedan paralizados. Los Cachiporros entran y Soleón I se introduce de un salto.

Soleón I— ¡Basta! ¡Basta ya! Ah sí sí, el artefacto éste ha hablado bien. Incluso con sabiduría, diría yo. (Agita en el aire la larguísima uña plateada) No es Cualquier-Cosa lo que me llevo de aquí. Sin duda... (Se sienta sobre el Cachiporro que en cuatro patas se ha colocado detrás de él, a modo de asiento) Sin duda voy a ganar un poquitín de dinero con éste. Quizá pueda exponerlo in the Museum of Modern Art, si no es que antes algún ganadero sureño me lo compra por constante y soñante, etcétera. No, no. Cambio de parecer. Será mejor que lo coloque en mi colección privada... hará las delicias de la vanguardia, los banqueros y los monseñores. Vamos, embaladlo con blanco ébano y lenta prisa. (Dos Cachiporros avanzan) ¡Alto, imbéciles! ¿Quién les ordenó tocar nada ni nadie! ¡Voy a extremaungirlos con oro líquido, idiotas! Un momento, un momento... Pensándolo como conviene a ocasión tan ejemplificadora... A ver... a ver... Eso es. Vamos, llevémonos a estos tres y dejémosla a ésta a la deriva de su edad, necedad, necesidad, etcétera.

Los Cachiporros, dudando, no se mueven.

Soleón I— ¡Hala, hala, muñecos! ¿Es que no dije nada?

Salen todos llevándose al Destino Lleno, al Ratón y al Hoambre cargados en un carro. El Cachiporro 3 los sigue, manipulando el reflector para que aquellos no salgan de su parálisis. Gretel, fuera ya del efecto lumínico-deletéreo, recobra sus movimientos.

Gretel— ¡Eh! ¿Adónde van? ¡Se llevan mi vida! ¡No!... ¡No!... No... No...

Gretel se detiene cuando oye golpes de portones y ruidos de grandes cerrojos. Queda sola y abatida.


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(FIN de la Hora 20)