sábado, 9 de febrero de 2013

El boliche, la masacre y una subjetividad del desamparo

 [por Damián A. Melcer]

 

[Incendio en el boliche Kiss, en Santa María, Brasil, 27 enero 2013.]



    El pasado domingo 27 de enero en Brasil, en la ciudad de Santa María del estado de Rio Grande do Sul, murieron más de 200 jóvenes y más de 100 quedaron hospitalizados luego de que se incendiara un boliche donde se encontraban festejando. La mayoría de las víctimas tenía entre 18 y 20 años. 

    Entre las victimas encontraron a dos integrantes de la banda de música “Pimenta e seus Comparsas”, la cual fue responsabilizada por el uso de fuegos artificiales en el escenario. Los que habrían causado que se iniciara el incendio, según diversos comentarios.

    La respuesta inmediata ante la pregunta sobre los responsables de este hecho apuntó a los jóvenes y a los músicos que llevaban adelante su actividad. Se estableció una comparación con la masacre sufrida en el boliche Cromañón, en Buenos Aires, ocho años atrás y se instaló, una vez más, la indignación sobre un tipo de comportamiento irresponsable y desmedido de los jóvenes.

    Los jóvenes fueron a divertirse un sábado como cualquier otro. Los músicos fueron a ofrecer un show como cualquier otro show al que tienen acostumbrado a su público. El empresariado sabía a quién contrataba, era de público conocimiento que la banda –hasta el momento inculpada– realizaba shows y bailes con “… innovación en estructura, efectos visuales y pirotécnicos que hacen toda la diferencia en la identidad exclusiva de la banda”, como figura en su propia página web. Hasta aquí, entonces, nada nuevo.

    Los músicos fueron a hacer lo que saben hacer, lo que difundían y lo que se sabía. Los jóvenes fueron a hacer lo que hacen en sus momentos de diversión. Tanto unos y otros se encontraron en un nuevo terreno, un terreno desconocido; en definitiva, un terreno que auguraba un desenlace mortal. Los jóvenes y los músicos ingresaron a un espacio que era una trampa mortal, expresión última de inoperancias políticas, ineficaces controles y negocios empresariales.

 

El boliche es la trampa

 

    Como afirmó el diario O Globo, había una sola posibilidad de salida que era la puerta principal. El boliche se constituye en “una trampa mortal”. No había puertas de emergencias, para tal fin se utilizaba la misma puerta por la que se ingresa. La construcción de este tipo de establecimiento tenía la finalidad de controlar el ingreso, por un lado, pero fundamentalmente que no pueda irse la gente sin antes haber pagado lo consumido.

    Efectivamente, la primera reacción de la seguridad privada del boliche, ante el intento de salir por parte de los jóvenes frente al fuego, fue cerrar la puerta. La única puerta evidenció su finalidad, persuadir cualquier intento de irse sin permiso. La máquina empresarial diseñó el boliche pensando en garantizar que nadie saliera sin haber realizado el pago de lo consumido. No piensa en cómo garantizar la vida humana. Eso no genera valor.

    En declaraciones públicas a los medios de comunicación, el comandante del cuerpo de Bomberos, coronel Guido Pedroso de Melo, se ocupó de dejar en claro que las dimensiones de la puerta principal permitían el funcionamiento de la misma como salida de emergencia. Es notable esa declaración de un representante del Estado que muestra cómo la ganancia empresarial es contemplada y avalada desde el Estado.

    El aval se evidencia desde el momento en que el Estado autoriza el funcionamiento del local en cuestión. Tendrá que pasar un poco más de tiempo para que podamos conocer los vínculos más profundos entre los empresarios del boliche y los funcionarios públicos. Por lo pronto sí sabemos que el club tenía su licencia de funcionamiento vencida. "Estaba vencida desde agosto de 2012. La licencia es necesaria para el funcionamiento normal de la casa", resaltó el teniente coronel Moisés da Silva Fuchs. Sin embargo, el club nocturno seguía funcionando y realizando eventos masivos. Se calcula que su capacidad permitida fue doblemente superada.

    La trampa no solo era la estructura edilicia, como deja entrever al diario Folha Rodrigo Lemos Martins –guitarrista del grupo Gurizada Fandangueira que tocó minutos antes–, que al intentar apagar el fuego notó que los extintores no funcionaban. El mundo de la fachada evidencia toda su hipocresía en el real de la muerte.

    La ausencia de un plan claro de evacuación, la carencia de alarmas de incendio, de mangueras y aspersores e indicaciones visibles de salida; algo que cualquiera un poco entrenado en la habilitación de locales podría darse cuenta, pone de relieve la complicidad del Estado con los ahorros empresariales, ya sea por su acción directa o por omisión. Ese boliche no reunía las condiciones mínimas internacionales para una habilitación. Sin embargo, por el bien de la recaudación seguía funcionando.

 

La desesperante huida de Dilma hacia el lugar de los hechos

 

    Los medios reflejaron como un gran acierto de Dilma el suspender todas sus actividades, retirarse de la CELAC e ir a visitar a las familias de los jóvenes fallecidos. Están en lo cierto, la muerte de los jóvenes por causas evitables y por responsabilidades sociales es potencialmente explosivo. La muerte de los jóvenes es la muerte de energías dispuestas a intervenir en el mundo con una concepción renovadora.

    La acción de la Presidenta va a contrasentido. Su presencia ahora es la evidencia de la complicidad del Estado con los negocios empresariales. Es también la necesidad de contener la bronca social que estas muertes injustas despertarán. Muertes que se enmarcan en un contexto muy especial para Brasil en su conjunto. Según Valdir Pignatta e Silva, especialista en seguridad contra incendios, “… esta tragedia puede tener un denominador común con otras recientes ocurridas en Brasil, como el derrumbe de tres edificios el año pasado en el centro de Río de Janeiro o el descarrilamiento de un tranvía turístico en un barrio de esta ciudad en 2011.” (Diario Uno).

    Reuters de Sao Paulo publicó, en estos días, que según datos oficiales casi 40.000 personas murieron mientras trabajaban en construcciones edilicias. Los sucesos están vinculados a la ausencia de medidas de seguridad, costosas para las empresas, mientras aumentó exponencialmente la industria de la construcción en Brasil.

    Dilma conoce todo esto y sabe que una de las preocupaciones de los organizadores del inmediato Mundial de fútbol que se realizará en Brasil 2014 no solo está puesta en los estadios sino en los alrededores. Como lo declaró al diario La Nación Pedro Trengrouse, consultor de la ONU para el Mundial, “El verdadero riesgo no está vinculado con los escenarios deportivos”, debido a que una vez afuera la gente sale a pasear, a bailar, a disfrutar del viaje que realizó. La presencia presidencial busca mantener en pie las inversiones por millones que le acarrea el negocio del Mundial de Fútbol, para mostrarse como un Estado a la altura de las circunstancias generando cierta sensación de control.

 

El boliche es el Estado

 

    Moacyr Duarte, un especialista en gestión de emergencias y desastres de la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del Programa de Posgraduación en Ingeniería dijo que la causante de la muerte de estos jóvenes fueron "… elementos simples: fallas administrativas, fallas regulatorias, fallas de inspección, fallas de planificación. Ellos llevaron a la tragedia".

    En declaraciones recogidas por la BBC encontramos que Luiz Antonio Cosenza, presidente de la Comisión de Análisis y Prevención de Accidentes del Consejo Regional de Ingeniería y Agronomía de Río de Janeiro dijo, que "… más de 50% de los accidentes es por falta de mantenimiento".

    A esta altura de lo relevado ya debemos darle carácter de masacre y no de tragedia a lo sucedido. La tragedia hace referencia al dolor que se sufre a causa de situaciones evitables. En cambio la masacre da cuenta de una estructura montada para que sucedan las tragedias y en este sentido es necesario denominar con toda precisión porque es necesario responsabilizar a los reales responsables de lo ocurrido.

 

El futuro inmediato no es promisorio

 

    Diario O Globo informa que, un día después de la tragedia, el municipio inició la investigación sobre la existencia de los boliches nocturnos y pide información a los bomberos sobre la caducidad o no de licencias de los mismos. Esto pone a luz la precariedad del régimen social donde nuestros jóvenes y nosotros desarrollamos nuestras actividades recreativas. La tendencia a partir de acá será la concentración en grandes locales, el cierre de muchos locales medianos y el surgimiento de espacios “clandestinos” recreativos en peores condiciones debido a las exigencias leoninas que surgirán como medidas de control.

    El martes 29 se realizó una movilización reclamando justicia en donde se congregaron alrededor de 20 mil personas aplaudiendo, con carteles y diversas formas de expresar su indignación. El gobierno nacional para responder a esto decidió enviar, en base a un informe del Secretario de Seguridad Pública de Río Grande do Sul, a “todas las fuerzas de seguridad pública”, las cuales ya han sido movilizadas hacia el estado de Santa María. Cabe preguntarse si, luego de esta masacre es necesario fuerzas de seguridad o equipos de orientación psicológica, médicos para los más de 100 hospitalizados, camas e instrumentos de curación. ¿Acaso las fuerzas de seguridad pública cumplirán tareas de contención emocional de la población? O por el contrario, ¿estas fuerzas pretenden ser un instrumente de disuasión ante el reclamo popular?

    Concentración empresarial y contención armada terminan siendo las soluciones que se le ofrece a la población en su conjunto. Mientras los negocios siguen en pie y el lucro rige la vida de los hombres.

 

Los jóvenes en el mundo actual, nuestro mundo en común

 

    La violencia es el desamparo generalizado que resulta de una estructura montada sobre el beneficio del capital.

    De todo lo mencionado se desprende que el hecho en el boliche “Kiss” no puede ser considerado como un episodio aislado. Es una muestra más de la estructura social, política y económica del Brasil pero que no se aleja demasiado de nuestras estructuras políticas y económicas. Es acá donde el caso Cromañón permitió sacar a luz la misma estructura de vínculos empresariales, políticos y de seguridad. Las coimas a los funcionarios como así también los arreglos monetarios con la comisaría de la zona.

    La educación del hombre (niños, jóvenes y adultos) está enteramente determinada por el medio social dentro del cual crece y se desarrolla. Sin embargo este medio no siempre influye directa e inmediatamente, por el contrario el medio actúa de manera distorsionada puesto que es aprehendido en cierta singularidad y mediante aspectos generales revestidos de ideología.


    Como educadores, reconociendo esa distorsión singular, deberíamos buscar la estructura media, aquella que se reitera, que da homogeneidad a la existencia. Esta masacre nos afecta de distinas maneras pero como hecho es innegable, está allí, evidenciado en sus muertos y en sus heridos; en sus culpables y en sus cómplices. De este modo garantizamos el proceso psíquico individual pero no por ello evitamos abordar el tema de la manera más abarcativa posible.

    Debemos tomar en consideración la existencia de una violencia fundante, la que debe ser analizada e interpretada para que pueda ser aprehendida y a partir de entonces intervenir sobre la misma. La violencia fundante es la que nos encuentra en nuestra cotidianeidad completamente desprotegidos, ante esa violencia nuestra subjetividad se topa con el desamparo que, al decir de Enrique Carpintero “… vivencia una falta de contención del mundo externo en relación al mundo interno” (Revista Topía Nº 66).

    Esa violencia fundante que no garantiza la vida de los jóvenes cuando van a un boliche a bailar, porque el boliche reúne todos los condicionantes de una relación mediada por el afán de lucro, impulsa diversos modos de actuar en nuestro mundo particular. Impulsa los estados de ánimos alterados, aumentan las tendencias al suicidio, aumentan las acciones de presión, acoso y maltrato de diversa índole. Un estudio del 2011 en Brasil, “Mapa da Violencia os Jovens do Brasil”,  indica un exponencial aumento de mortandad entre los jóvenes por razones vinculadas a la violencia (por homicidio, por accidentes automovilísticos y suicidios).

    Cuanto más aumenta la ganancia empresarial, que se reparte entre funcionarios políticos y policiales, más riesgo de vida sufre la población que no participa de ese entramado de vínculos y negocios.  Lo sufre de manera directa, como vimos en la masacre del boliche Kiss y por otro lado lo sufre mediante las alteraciones de la subjetividad singular.

    Borrar del análisis la violencia fundante es garantizar la impunidad de hoy, reaseguro de una nueva masacre más adelante si las cosas no cambian. Se torna necesario buscar los modos de contener a los jóvenes en un marco de relaciones vinculares no supeditas por el capital en donde la sensación de desamparo pueda ser abordada y superada en pos de una construcción alternativa de los modos de vida

    Una sociedad que ve morir a sus jóvenes y que hace de la víctima el victimario es una sociedad que se ha condenado. Solo falta quien la entierre.

 

(29/01/2013)



martes, 1 de enero de 2013

Geometría difusa de la palabra más leve / topos y Topos


Geometría difusa de la palabra más leve (1)


El ruido se cuela en mi cerebro a la sombra de una periferia
siempre allí, en el centro.
Su vibrato recorre las fronteras descascaradas
de una tierra recóndita y extrañamente extranjera.

Lo Otro de una tierra que no es Otro,
por ser lo mismo y Otro,
siniestro.

Desde el barro sinuoso de su plataforma,
mi mueca inútil chapotea en su vacío informe.

Allí solo este destello homófono y evanescente
me reconforta.

Mí,
barullo recóndito y fugaz
en tierras donde nada.




Luego, instantes de duración luego,
su efecto se esfuma entregándome
a mi reaparecida consistencia visceral.

El cuerpo, en su collage entrecortado,
hace centro difuminando provisoriamente centros y periferias.

Asoma entonces un nuevo sórdido barullo
tan otro que Mí,
y tan cómplice de mi pegajoso abdomen.

Su acústica es el eco mismo de un desguace,
raíz dura del mutismo.


Ya al fìn,
  el hilo es eso que no hay.
                    /ese-soy/


                            de Cruz, Pablo J.
                        [27-11-12]19-12-12



Geometría difusa de la palabra más leve (2)


La aguja en su Otra-más-vuelta.

Arcilla desprendida de mis vísceras untando
el renovado lanzamiento que posará en mi lengua un instante
y será otra vez por siempre perdido.

Esqueleto vacuo,
Mío,
en etérea espera rumiando incrédulos silencios.

Tímidos silencios a la espera.

Su armonía próxima,
Su timbre cercano,
Su tempo inminente en lo sin-mediato,


Y el ruido se asoma en la sombra de mis sesos siempre allí,
en esa periferia que suele saber jugar a centro



                            de Cruz, Pablo J.
                          [27-11-12]13-12-12




topos y Topos


Golpeo mis narices
y eso, se hace sonar dando por tierra mis airosas ínfulas de tanto.
Por tierra, Nada.

Flotar y reflotar por tierra.
De flotar y reflotar por Nada asoma llanamente algo;
tan necesariamente algo,
asomando sus narices como un topo,
en ese inhóspito topos de aquella geografía donde Nada.

¿Quién fuese a poder tan llanamente andar donde Nada
sin dar de trompas con algún topo allí asomado?

Ay!
por tal convaleciente 


                                                  de Cruz, Pablo J.
                                                      15-02-13



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[ Nota: Estos poemas fueron publicados en enero y abril de 2013 en la sección "Signos y Topos: La cuestión poética" de nuestro anterior sitio web, hoy inaccesible. En este nuevo blog respetamos aquella primera fecha de entrada. ]

domingo, 9 de diciembre de 2012

«O hay mundo para todos o no hay mundo para nadie» (Plaqueta)

[ por Julio Huasi y Cecilia Heredia ]




Cecilia Heredia: "Maternidad palestina", 2009. (Óleo s/ tela, 80 x 100 cm)






palestinos



                                                                                                         a leila, a jaled


      sus raíces carnales al aire claman a un cielo de napalm,
una bóveda roja de lobos devora los corderos celestes
de la antigua patria y patea las cenizas del hogar,
los niños arden entre sus brazos como teas.
Te has pasado de infiernos, señor, en mis
pies deambulan eras de pies trashumantes,
amo de este barrio sideral, jehová, deus, alá,
responde donde estés si es que estás, se acabaron
los desalojos del planeta, los inquilinos elegidos y los parias,
la tierra es de quien la sangra y todos caben bajo las uvas del sol,
dios quiera, dios, no te cuelguen el triste hatillo de los éxodos
y sepas cuánto pesa la cruz de tus errabundos,
esto será un carro de amor para todas las criaturas,
o hay mundo para todos o no hay mundo para nadie



                                                          (de Asesinaciones, 1972-81)
                                                                                  
                                                                             Julio Huasi
 

El poema de Julio Huasi y la obra de Cecilia Heredia se incluyen en una plaqueta elaborada por Signos del Topo, con edición en papel, en diciembre de 2012. El poema "Palestinos" se encuentra publicado en el sitio web de Signos del Topo desde el 3 abril 2008: Poemas, 1


miércoles, 10 de octubre de 2012

Actualización de 'Cuestiones sobre la Historia del robo-desaparición de niños'

  



["Los niños de Lídice", escultura de Marie Uchytilová.
Foto extraída de www.en.wikipedia.org/wiki/Lidice ]


    Durante mucho tiempo se creyó que la desaparición forzada de personas fue puesta en práctica por los nazis a partir de diciembre de 1941 en Francia, aplicada contra miembros del maquis (resistencia) francés. En el año 1940 se dio a conocer el decreto sobre temas que debían ser guardados en secreto. El decreto Noche y Niebla era uno de ellos (referente a la desaparición de personas), es de septiembre de 1941. Sólo se halló la transcripción para el Ejército hecha por el mariscal Keitel, con fecha 9 de diciembre de 1941. Posteriormente en publicaciones de mujeres y hombres republicanos españoles, pudo comprobarse que ya en 1938-39, muchos prisioneros de la Guerra Civil Española fueron llevados a campos de concentración en Alemania. Una de las barracas donde se alojaba a las mujeres republicanas se llamaba Noche y Niebla.
    La única orden de asesinato firmada por Hitler es la de Eutanasia del 1º de septiembre de 1939, previa al decreto de los temas secretos, fecha de la Invasión a Polonia por parte de los nazis y comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
    Gracias a Germaine Tillon, citada por Jacques Hassoun (1), sobreviviente de Ravensbrück, se ha descubierto el origen del nombre kitsch dado por los nazis a la desaparición de personas. En el Acto III de El Oro del Rhin, Alberich, el Nibelungo, dice: “El yelmo está bien, ¿ejercerá el encanto? ¡Noche y Niebla! Vuélvame invisible”. Luego de esta fórmula (2), su figura desaparece elevándose una columna de niebla. Es, pues, la fórmula de la invisibilidad.
    Cómo se extendió esta fórmula para los niños lo encontramos en el discurso de Himmler en Posen del 4 de octubre de 1943. Gracias al historiador Abraham Huberman –quien me facilitó el texto de Karl Dietrich Bracher (3)– puedo transcribir lo que importa de ese discurso, uno de los tres en los que se anunció la “Solución Final” (Endlosung). Dice Himmler: “Un SS debe tener fundamentalmente presente esto: con nadie que no sea de nuestra misma sangre hemos de ser honrados, decentes, leales y amigos. Me es completamente indiferente cómo les pueda ir a los rusos o a los checos. Todo lo que haya de buena sangre nuestra en otros nos lo llevaremos, robándoles los niños, si fuera necesario, para educarlos entre nosotros”.
    En 1985, con motivo del 40º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, con la colaboración de todos los países europeos se hizo un documental sobre qué fue lo que pasó con los niños robados-desaparecidos. Allí aparecían madres que, cuarenta años después, reclamaban por sus hijos, y se daban datos que iban de los doscientos mil a ochocientos mil niños robados, sobre todo en Polonia, Yugoslavia, el resto de los países del Este y la Unión Soviética. Pude ver ese documental en la televisión mexicana. Acá en la Argentina siempre fue ignorado, pese a que me encargué de llamar la atención sobre el mismo ¿Qué pasó con esos niños, unos pocos rescatados, pero los más perdidos para siempre? ¿Cuál fue la reacción de padres, familiares directos, gobiernos afectados? ¿De qué manera la conciencia universal quedó marcada por este crimen?


[Lectura de «Actualización de 'Cuestiones sobre la Historia del robo-desaparición
de niños'" por Osvaldo Cucagna, en el evento: "Un nombre sin nombre, Orquestalia, y otras ediciones de Signos del Topo", realizado en El Archibrazo, CABA, el 8 junio 2013. En la foto, de izq. a derecha: Alberto a. Arias, Pablo De Cruz, Osvaldo Cucagna y Cecilia Heredia.]




    Nunca supe de un debate acabado sobre este tema hasta que, leyendo el libro de Gitta Sereny sobre Albert Speer, el arquitecto de Hitler (4), encuentro, casi perdido, un documento estremecedor. Gitta Sereny, periodista e historiadora húngara, trabajó con estos niños robados tratando de conseguir la devolución a sus verdaderos padres, como funcionaria encargada del bienestar infantil en la UNRRA (United Nation Relief and Rehabilitation Administration), en la zona norteamericana de Alemania, en 1945, estando a cargo del equipo de Rastreo de Niños durante un semestre. De entrada logró rescatar a unos cuarenta y cinco niños, de tres a ocho años, a los que, con doscientos de otras regiones, llevó a Polonia en la primavera de 1946 (5).

    Ese Programa de Rastreo de Niños se abandonó poco después, cuando sólo se había descubierto una fracción del presunto total de 250.000 (teniendo en cuenta esto sólo para el área de control de Estados Unidos en Alemania). Centenares de niños a los que se había ubicado y miles que restaban ser hallados fueron sometidos al máximo dolor de no ser devueltos a sus verdaderas familias. Dice Gitta Sereny: “En una de las decisiones más arbitrarias jamás adoptadas por la burocracia, los gobiernos británico y norteamericano, ahora inmersos en la guerra fría con los Soviets, decretaron que no debían devolverse los niños para que fueran educados en el comunismo. En una carta de respuesta a mis protestas, el Departamento de Estado norteamericano dijo que estaba actuando totalmente en beneficio de los niños, porque no se debía permitir que los sometieran al adoctrinamiento que sin duda soportarían y cuya seguridad física no podía garantizarse si volvían a la Unión Soviética... Luché durante meses contra esa monstruosa decisión, apoyada siempre por Jack Withing, director de la UNRRA en la zona norteamericana. Pero perdimos, y estos niños doblemente brutalizados en el plano psicológico primero en función de grotescos principios raciales de los nazis y después por absurdas razones ideológicas de sus presuntos liberadores, fueron enviados al exterior: Estados Unidos, Australia y Canadá, para vivir en otro país extraño, con una lengua desconocida, nuevamente adoptados o prohijados por extranjeros”.

    Es conocida la influencia de lo germano y nazi en el ejército argentino; Osvaldo Bayer lo mostró muy bien en el film Panteón  Militar. Admiradores de los generales nazis más asesinos, conocedores de su literatura, parece que también digirieron muy bien el discurso de Himmler del 4/10/43. Lo mismo que los representantes máximos de la Iglesia Católica, tanto Juan Pablo II como la mayoría de los principales obispos, que jamás ordenaron a los capellanes denunciar quiénes habían robado a los niños durante la última dictadura militar argentina. No hay que olvidar que la obediencia debida (Foucault lo mostró en sus investigaciones) fue creada en el interior de la Iglesia, durante los primeros siglos de su funcionamiento. Es significativo que la expresión alemana que se usa para “Obediencia Debida” significa “Obediencia de cadáver”, que es la usada por los primitivos cristianos. Si a esto sumamos el papel que jugaron los patrones de nuestros militares respecto a los desaparecidos niños europeos, podríamos comenzar a entender mejor por qué no se termina de rescatar a nuestros niños, pese al enorme y laudable accionar de las Abuelas de Plaza de Mayo. Este accionar, como el de las Madres y otros Organismos de Derechos Humanos se vio oscurecido por el seguidismo a las políticas del kirchnerismo, olvidándose que sus ejecutores durante veinte años jamás se ocuparon de los Derechos Humanos ni de los Niños Desaparecidos.

                                                                                             (octubre 2012)


Notas:

1. Jacques Hassoun, El exilio de la memoria. La ruptura de Auschwitz, Editorial Xavier Bóveda, 1998. Llamada 26, pág. 38. El libro de Germaine Tillon es Ravensbrück, Editorial Le Seuil, 1988.

2. La fórmula en alemán es: "Nacht und Nebel, niemand gleich". La traducción literal de la última expresión es “nadie como él”. La evocación del Führer, admirador incondicional de Wagner, a cuyos festivales en Bayreuth concurría aun durante la guerra.

3. Karl Dietrich Bracher, La dictadura alemana, Tomo 2, Alianza Universidad, Cap. 8, ‘El sistema de dominación en la guerra’, págs. 181-182.

4. Gitta Sereny, Albert Speer, el arquitecto de Hitler: su lucha con la verdad, Editorial Javier Vergara, 1996. Este texto ya me había permitido descubrir, por el número de afiliación de Speer al Partido Nazi (474.481 del 1/3/31), que Martin Heidegger se había afiliado antes de esa fecha (312.589). Así lo publiqué en un artículo en 1988 al presentar el libro de Víctor Farías "Heidegger y el Nazismo". Posteriormente decubrí que la edición francesa en que leí el texto, estaba equivocada. El verdadero número, posterior al de Speer, aparece en la edición castellana del libro de Farías.

5. El relato de Gitta Sereny se encuentra en las páginas 230-232. Si bien se conduele de los padres “adoptivos” alemanes, sin entender que fueron cómplices del robo-desaparición, su conducta en cuanto a la devolución es impecable. Por otra parte, es totalmente meritoria la develación de toda la verdad respecto a Speer. Gitta Sereny, de vivir tendría 89 años. Posteriormente tomó actitudes ambiguas respecto al tema. Es bueno señalar que nunca se le ocurrió aspirar al Premio Nobel por los más de 250 niños devueltos a sus verdaderos familiares ni por su denuncia de los miles a los que se impidió el retorno. Lo mismo pasó con Irena Sendler, ciudadana polaca que salvó a más de dos mil niños judíos del Ghetto de Varsovia. Hubo quienes la propusieron para el Premio Nobel, que nunca se le concedió. Murió hace unos años. Acá se ignoró siempre olímpicamente a las dos. Es totalmente lamentable que se busque obtener el Premio Nobel, por haber recuperado niños robados. Premio que se ha otorgado a criminales como Henry Kissinger y Barack Obama, por ejemplo. Un Premio, sea cual fuere, no compensará nunca la pérdida de un nieto.



El artículo original, sin las actualizaciones, fue publicado en el Nº 10, de setiembre de 1999, de la revista Cuentas pendientes (editada por la Cátedra Libre de DDHH de la Facultad de Filosofía y Letras, a cargo de Osvaldo Bayer).