martes, 10 de abril de 2018

Contra todas las amenazas e intentos de golpe cívico-militar en el Brasil

[por Colectivo Signos del Topo y Espacio Rosa Luxemburg]


[Vista de la favela Roçinha, en Rio de Janeiro, Brasil.]


     Brasil, nuestro país vecino, uno de los gigantes del planeta en territorio y riquezas naturales, población y producción, una de las principales economías capitalistas del mundo e integrante de los organismos económicos, políticos y militares más poderosos alineados con el imperialismo mundial, y con más de 65 MILLONES DE PERSONAS SUMERGIDAS EN LA POBREZA Y EN LA INDIGENCIA (a octubre de 2017, según cálculos sospechosos de estar minimizando la situación, se dan las cifras de 25,4% de pobres y el 6,5 % de indigentes, es decir: 52.000.000 de pobres y 13.400.000 indigentes * ), por obra de sus gobiernos pasados y del presente, ha entrado en aguda crisis política, como correlato inevitable de la crisis económica y social.
     Brasil está al borde del colapso. Y en este país así brevemente descrito, existe una amenaza cierta de golpe militar proimperialista, es decir de CANCELACIÓN TOTAL DE LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS y del florecimiento de bandas fascistoides contra los trabajadores, a tono con las exigencias y necesidades de los “mercados” brasileños y extranjeros, y las políticas imperialistas en el marco de la crisis capitalista mundial.
     No utilizaremos este espacio, que es el de un pronunciamiento, para profundizar en el análisis de esta situación derivada de décadas de capitalismo en el Brasil, a manos de gobiernos de “derecha”, de “centro” y de “izquierda” (incluidos obviamente los de Lula y Dilma).
     Queremos pronunciarnos sin ambages frente a la situación que compromete a nuestros hermanos trabajadores del Brasil.
     A la fecha (10 de abril de 2018) los altos mandos militares están sin duda inmersos en un hervidero de intercambios con las embajadas, los gobiernos y los organismos que podrían intentar definir los momentos históricos del Brasil en los próximos días o semanas.
     La propia burguesía (vista bien como conjunto en crisis, bien como sectores enfrentados) se encuentra ante un muy difícil trance para estabilizar la situación e imponer la “gobernabilidad”, bombardeada por su propia política de guerra contra los trabajadores en un marco general de miseria y crisis económica, de corrupción político-empresarial y de crisis de “poderes”.
     La prisión de Lula ha puesto en crisis a su propio partido y en gran medida a sus aliados, en el mismo momento en que las amenazas de golpe militar, manipuladas por el gobierno norteamericano, se manifiestan a la luz del día y sin embozos.
     Las cúpulas del PT buscan una salida “democrática” y negociada. No han llamado a movilizaciones aguerridas ni masivas ni están dispuestas a hacerlo, incluso contrariando las tendencias de su propia base.
     Así, los sectores populares son llevados a un callejón aparentemente sin salida, que hay que quebrar con la Huelga General activa y con el armamento de los trabajadores que se planten frente a las acciones violentas de los sectores golpistas y pro-golpistas.
     Contra la confusión a que conduce –en este momento– el falso debate “proLula” o “antiLula”, creemos que la cuestión no es que haya que “proteger a Lula” (menos que menos trabajar para su campaña electoral): hay que defender a los trabajadores ocupados, desocupados, empobrecidos y miserabilizados de todo el Brasil, del peligro cierto del golpe cívico-militar, respaldado al fin por la “estrategia” entreguista de las cúpulas del PT, sus aliados “progresistas” y la burocracia sindical.

     En este cuadro de situación, nos pronunciamos:

     • Por el repudio al encarcelamiento de Lula a manos de quienes deberían estar ellos mismos presos por corrupción y sobre todo por sus ataques al conjunto de la población trabajadora. Sólo los trabajadores, y en forma independiente, podrán juzgar a sus dirigentes corruptos. Excarcelación de Lula.
     • Por la organización de milicias de obreros y trabajadores, en el cuadro de movilizaciones masivas contra el golpe militar en ciernes.
     • Por la huelga general y la movilización de masas.
     • Por la realización en todos los lugares de trabajo y estudio, y en las poblaciones del país, de congresos y asambleas de base de los trabajadores, para hallar el camino de la salida a la crisis en función de las necesidades obreras y populares.

Buenos Aires, 10 de abril de 2018.

Colectivo Signos del Topo
Espacio Rosa Luxemburg

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* Clarín, 23 oct 2017: “Tras una década de auge, millones vuelven a la pobreza en Brasil”.

domingo, 1 de abril de 2018

200 años del nacimiento de Marx: «Marx nace» en el Teatro Nacional (?) Cervantes

(Evento con artistas y pensadores)

[por Luis Mihovilcevic]



[Foto: Karl Marx, by John Mayall, circa 1870.]

     El teatro Cervantes se ha caracterizado casi siempre por presentar obras de teatro y música contemporánea con aquellos que son figuras mediáticas del sistema, en un ámbito en donde, justamente, tendrían que participar aquellos que no acceden a los ‘mass media’ (por ser ‘público’, por ser ‘nacional’, porque lo pagamos todos los ciudadanos).
     Es normal que en un país donde la burguesía terrateniente (en nuestro caso) juega un rol social oligárquico, todos los demás estamentos sociales establezcan capas aristocráticas como copias del poder dominante.
     Lo grave es que cuando se habla de artes trasgresoras o de vanguardias, sean los mismos mediáticos quienes se ponen a la dirección en estas lides. Lo mismo pasa en filosofía, en análisis políticos y en varios aspectos de la vida nacional.
     En medio de la barbarie que socialmente vivimos gracias a los gobernantes de turno que en general no votamos pero llegan al poder (como el caso actual, donde la prédica antiobrera ya no sólo es prédica sino represión constante), el mismo Estado explotador, el mismo gobierno otorga a los de siempre un teatro del Estado para "hablar", en este caso, sobre Marx. (*)
     Para que no se piense que hay intenciones exclusivamente negativistas, mostremos lo bueno en primera instancia: la presencia del compañero Eduardo Grüner que con gran modestia va a hablar sobre “El Dieciocho Brumario” y los “Grundrisse”, tal como lo hace normalmente en la Facultad. Felipe Pigna, que si bien no es marxista es objetivo y va a presentar escritos de Marx sobre los países del Río de La Plata; quien firma este escrito critico escuchó al investigador mencionado, que en su prolijo análisis sobre el tema descubre de nuevo la genialidad de Marx, quien a miles de kilómetros comprende la situación argentino-uruguaya de su época, con una claridad y clarividencia (no mística, desde ya) que nos pone en perfecta situación para comprender el porqué de nuestras contradicciones en el desarrollo industrial y social.
     En el marco de «Marx nace» también se presentará un libro de Alexander Kluge: “Marx: sin utopía no hay realidad”. Kluge realizó un film de nueve horas: “Noticias de antigüedad ideológica: Marx – Eisenstein – El Capital”. Darío Sztajnszrajber es un mediático con programas de Filosofía en la televisión, pero (a diferencia de Feinmann) cuando se lo interroga en zonas difíciles del pensamiento abstracto sale airoso y con profundidad crítica. Igualmente habría que ver cómo domina el materialismo dialéctico.
     Expuestos así los elementos positivos –que son minoritarios,  pero de interés– viene el circo, podríamos decir “el de Moscú”, pero –nobleza obliga– salvo alguno que otro invitado a estas jornadas, en general no hay estalinistas, aunque eso no impide que haya cosas peores. Seguramente será así.
     En la mezcla circense (donde se presenta una verdadera ‘multitud’ de invitados de diversa procedencia y características ideológicas) nos encontramos con ex marxistas, con ex "marxistas" (sic), con "personalidades" que creen que nace Groucho Marx, y una sarta de banalidades que quedarán en la nada o seguramente en el basurero de la Historia, como diría Trotsky.
     Veamos los nombres de algunos de los demás invitados, que con ello es fácil darse cuenta de lo que se está criticando: Emilio García Wehbi, Rubén Szchumacher, Beatriz Sarlo, Naty Menstrual, Juan José Sebreli y Carlos Garnero.
     García Wehbi realizará una versión "performática" de «Escorpión y Félix», obra inconclusa escrita por Marx a los 19 años. Estamos hablando de pleno Romanticismo alemán. Este director montó una versión del «Woyzeck» de Büchner (en el Teatro San Martín) donde demuestra total desconocimiento del Romanticismo alemán. En su momento quien escribe este artículo desmenuzó los errores conceptuales que acarreaba la puesta.
     “Acusmático Karl Marx”, de Szchumacher y una compositora, es otra de las presentaciones. Szchumacher siempre declaró su aversión al marxismo, por lo tanto no tiene sentido seguir escribiendo sobre lo que puede suceder con su propuesta.
     Sebreli, defensor acérrimo de la derecha, habla de Marx.
     Sarlo: su centroizquierdismo actual y su pasado maoísta demuestran que nunca comprendió a Marx aun cuando sepa explicarlo en "clase".
     Si alguna vez, en la feria del libro de Frankfurt, en el stand argentino estaba la foto de Maradona, nada ha de sorprendernos hoy. Desde ya todo país capitalista hablará de Marx y organizará estos eventos con formas similares; pero cuando menos desarrollado sea en sus potencias productivas el país, más se notará la tendencia a la banalidad y a la defensa del prestigio oficializado.
     Hace ocho años se festejaron los 200 de la Revolución Republicana española en Buenos Aires, con un circo mayoritario, con Fuerza Bruta y otros espectáculos circenses, quitando, tras la fiesta alienada, el verdadero sentido de la Revolución. En este caso es quizá peor: se les ofrece la utilización de la figura de Marx para propaganda pública o académica a algunos verdaderos cultores del antimarxismo.
     Esperamos que, además de Signos del Topo, otras organizaciones de izquierda se expresen con la misma contundencia ante este zafarrancho anti-filosófico, anti-materialista, anti-socialista, anti-marxista y anti-obrero.

                                                                      (31 marzo 2018)

                                                                     Luis Mihovilcevic

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(*) El Cervantes presenta así este “elenco” de “artistas y referentes”:
« MARX NACE
Elenco: Florencia Abbate, Maricel Álvarez y Emilio García Wehbi, Rolando Astarita, Hernán Camarero, Pablo Caramelo, Martín Felipe Castagnet, Emilio De Ipola, Esther Díaz, Alberto Díaz, Gerhard Dilger, Mariana Dimópulos, Laura Fernández Cordero, Carlos Gamerro, Eduardo Grüner, Alejandro Katz, Claudia Kozak, Gabriela Massuh, Naty Menstrual, Pablo Nocera, Vicente Palermo, Ariel Petruccelli, Felipe Pigna, Mariano A. Repossi, Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli, Maristella Svampa, Darío Sztajnszrajber y Lucrecia Pinto + banda, Rubén Szuchmacher, Damián Tabarovsky, Damiano Tagliavini, Horacio Tarcus, Barbara Togander, Trío Vigna-Moller-Remec, Miguel Vedda, Julián Vilar, Lautaro Vilo y Eugenia Zicavo.
Proyecto ideado por el TNA-TC y el Goethe Institut. 
Curaduria: Fernando De Leonardis y Carla Imbrogno. 

A 200 años del nacimiento de Karl Marx, el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes y el Goethe-Institut invitan a conocer la vida y obra del vasto pensador alemán junto con artistas y referentes de diversas disciplinas. »

sábado, 31 de marzo de 2018

Repudiamos este nuevo ataque israelí contra el pueblo palestino y su legítima lucha


Cecilia Heredia: "Niños palestinos, niños del mundo" (Grabado, 2016.)


    A la “Gran Marcha del Retorno”, una iniciativa de protesta pacífica convocada y organizada por los sectores populares palestinos para establecer en la frontera del territorio ocupado por el Estado de Israel acampes y diversas actividades reivindicativas (desde el jueves 30 de marzo, Día de la Tierra, hasta el 15 de mayo, Día de la Nakba, la “Catástrofe”), Israel respondió con una salvaje represión “punitiva-preventiva” que ha costado ya casi 20 víctimas mortales y unos 2.000 heridos.
    Los manifestantes pretenden alcanzar el próximo 15 de mayo (cuando se conmemoran los 70 años de la Nakba) una enorme movilización de repudio a la ocupación israelí y por el derecho de retorno de los refugiados palestinos a su territorio histórico.
    El Estado sionista de Israel pretende impedirlo con múltiples recursos: drones que lanzan bombas tóxicas sobre la movilización, disparos de armas de fuego por francotiradores, uso de tanques, provocaciones de toda índole y, en definitiva, el uso sin reparos de sus fuerzas militares, asesinando por la espalda a manifestantes desarmados, sin importar edad ni género ni nada de nada.
    El Colectivo Signos del Topo y el Espacio Rosa Luxemburg (ERL) repudiamos y condenamos la represión israelí, haciendo nuestras las reivindicaciones del pueblo palestino en su lucha contra el Estado genocida de Israel y sus aliados de todo el mundo, y llamando a la solidaridad internacional sin más tardanza.

                                                                       Colectivo Signos del Topo
                                                                      Espacio Rosa Luxemburg


                                                                     Buenos Aires, sábado 31 de marzo de 2018.


Fuentes informativas:


jueves, 8 de marzo de 2018

Una versión de «Las manos de Jeanne-Marie» de Arthur Rimbaud

(por: Alberto a. Arias)



   [ Hoy, 8 de marzo de 2018, se realiza un histórico paro y movilización en muchas ciudades del mundo, como una gran paso en la lucha de las mujeres por su emancipación social y política. Además, este próximo 28 de marzo se cumplirán 147 años de la proclamación de la Comuna de París. Las fechas pueden ser una buena excusa, pero las grandes luchas se retroalimentan y proyectan más allá de sí mismas todos los días de todos los años. ]


    1. Breve nota contextual

    Suele suceder que hay poemas que se benefician con segundas lecturas o bien después de haber comprendido algo más del contexto.
    El poema «Las manos de Jeanne-Marie», de Arthur Rimbaud, gira en torno al despliegue de unas oposiciones (en una situación histórica concreta: la Comuna de París de 1871) entre unas manos femeninas delicadas o entregadas al buen pasar, y otras manos, también femeninas, pero curtidas, rústicas, entregadas al trabajo duro, la lucha y la rebelión.
    Dice bien un recopilador de las obras de Rimbaud al afirmar que “Rimbaud glorifica a las mujeres del pueblo en general, y particularmente a las combatientes de la Comuna” [1], con este poema que tiene como protagonista a Jeanne-Marie, una de sus “petroleras” (pétroleuses), es decir: una de las piqueteras “incendiarias” que resistieron a los inescrupulosos y criminales “restauradores del orden” capitalista.
    Hasta donde sabemos, todavía es cuestión de controversia la estadía del joven poeta en París durante la Comuna. Lo álgido de los sucesos revolucionarios ocurre entre abril y mayo de 1871. Se supone que Rimbaud estuvo hasta fines o mediados de abril en París o en las cercanías.
    Pero no es ese el tema principal que deberá preocuparnos a la hora de ubicar a Rimbaud frente a la Comuna, sino el conocer cuáles son aquellos de sus poemas que pueden y deben ser relacionados con los sucesos del París de abril-mayo 1871, y su significación poética y revolucionaria profunda.
    «Las manos de Jeanne-Marie», el más emotivo –en nuestra opinión– de sus poemas del periodo comunero, también ha suscitado interpretaciones diversas e incluso opuestas (incluso algunas místico-delirantes), como suele sucederles a muchas de las obras de Rimbaud. Mas para nosotros no deja dudas: se trata, como se ha dicho, de un canto al heroísmo de las piqueteras de la Comuna, la “primera revolución obrera”.
    Es útil recordar que Marx hace una apasionada defensa de los “incendiarios” de la Comuna, en su obra «La guerra civil en Francia», de 1871:  «La Comuna era, pues, la verdadera representación de todos los elementos sanos de la sociedad francesa, y por consiguiente, el auténtico gobierno nacional. Pero, al mismo tiempo, como gobierno obrero y como campeón intrépido de la emancipación del trabajo, era un gobierno internacional en el pleno sentido de la palabra. A los ojos del ejército prusiano, que había anexado a Alemania dos provincias francesas, la Comuna anexaba a Francia los obreros del mundo entero. [...] La gran medida social de la Comuna fue su propia existencia, su labor. Sus medidas concretas no podían menos de expresar la línea de conducta de un gobierno del pueblo por el pueblo. [...]  Maravilloso en verdad fue el cambio operado por la Comuna en París. De aquel París prostituido del Segundo Imperio no quedaba ni rastro. [...] París trabajaba y pensaba, luchaba y daba su sangre; radiante en el entusiasmo de su iniciativa histórica; dedicado a forjar una sociedad nueva, casi se olvidaba de los caníbales que tenía a las puertas. [...] En cada uno de sus triunfos sangrientos sobre los abnegados paladines de una sociedad nueva y mejor, esta infame civilización, basada en la esclavización del trabajo, ahoga los gemidos de sus víctimas en un clamor salvaje de calumnias, que encuentran eco en todo el orbe. Los perros de presa del "orden" transforman de pronto en un infierno el sereno París obrero de la Comuna. [...] En el momento del heroico holocausto de sí mismo, el París obrero envolvió en llamas edificios y monumentos. Cuando los esclavizadores del proletariado descuartizan su cuerpo vivo, no deben seguir abrigando la esperanza de retornar triunfales a los muros intactos de sus casas. El Gobierno de Versalles grita: "¡Incendiarios!", y susurra esta consigna a todos sus agentes, hasta en la aldea más remota, para que acosen a sus enemigos por todas partes como incendiarios profesionales. La burguesía del mundo entero, que mira complacida la matanza en masa después de la lucha, ¡se estremece de horror ante la profanación del ladrillo y la argamasa!”. [2]
    Por lo demás, un pequeño gran detalle: cuando Rimbaud escribe su poema tiene apenas 17 años. No olvidemos que a menudo se pretende encasillar a Rimbaud en la rebeldía juvenil “inoperante y sin salida” (sic). Pero aquí queda indeleble la desmentida: un canto ‘communard’ (comunero) de la juventud rebelde y revolucionaria, compuesto por un lúcido joven poeta.
    Por todo lo antedicho: Qué mejor que dedicarles nuestra versión e interpretación poético-musical a los jóvenes que luchan contra el capitalismo, y a Elsa Rodríguez, piquetera de la revolución.

    2. Presentaciones públicas de esta versión

         a) Una aclaración

    Puede alguien preguntarse: ¿Cómo es que quien no domina lo suficiente el idioma francés se atreve a dar una versión de uno de los mejores poemas de Rimbaud?
    Me sucedía con este poema que, de todas las versiones halladas, no encontraba una que me conformara. Las había horribles (incluso hasta tornar incomprensible el poema) y las había apenas “pasables”. Dejando a un lado las meras y burdas tergiversaciones, todas me parecían más o menos alejadas de la intencionalidad poética de la composición original.
    No me justificaré: a la vista (y al oído) está lo realizado. Pero que quede claro: jamás me hubiera atrevido a hacerlo público si una experta en la lengua francesa, como la profesora Irma Biojout de Azar, no hubiera revisado mi trabajo y aportado lo que era necesario aportar, hasta darme su aval: “Me gusta más... [esta] versión por su musicalidad... [...] Le deseo mucho éxito en su presentación”. (Mensaje del 30/11/2013).

         b) Tres presentaciones públicas

    El 19 de diciembre de 2013, en una reunión al aire libre que el Partido Obrero realizó (como todos los fines de año) en la Argentina, participamos con el músico Luis Mihovilcevic (compañero de Signos del Topo y de Sonoridades Alternativas) en la mesa de Poesía. Allí presentamos la versión al castellano de “Las manos de Jeanne-Marie”. Luis Mihovilcevic había compuesto una pieza musical que ejecutó en vivo con su melódica en forma simultánea a mi lectura del poema. En esa ocasión decidí acompañar el poema con tres pequeñas láminas que fuimos desplegando mientras ocurría la lectura, con el propósito de demostrar cómo en muchos medios (en la web sobre todo) se ilustra este poema con imágenes de manos dulcificantes que apuntan a tergiversar la significación profunda, política y social, de este magnífico poema. Terminábamos, por supuesto, con la imagen de las manos que adjudico al retrato de una auténtica Jeanne-Marie comunera, piquetera e “incendiaria”.
    Posteriormente, el 6 y el 27 de junio de 2015, este poema formó parte de las presentaciones que hicimos como grupo Signos del Topo, también junto con Luis Mihovilcevic y otros compañeros, en el teatro “La Ranchería” de Buenos Aires, en el evento «Corpus poeticus (creación colectiva 2015)». El poema, teatralizado y musicalizado, era acompañado nuevamente por la poderosa imagen de estas manos “amorosas [...] maravillosas, bajo el gran sol de amor pleno, sobre el bronce de las metrallas a través de París insurrecto”.


    3. «Las manos de Jeanne-Marie», de Arthur Rimbaud


Jeanne-Marie tiene las manos fuertes,
manos sombrías que curtió el verano,
manos pálidas como las manos muertas.
—Mas ¿son de Juana estas manos?

¿Se han untado las cremas oscuras
sobre charcas de voluptuosidades?
¿Se han empapado en lunas
de estanques de serenidades?

¿Han bebido de los cielos bárbaros,
tranquilas sobre rodillas exaltantes?
¿Han liado cigarros puros
o traficado con diamantes?

¿Han marchitado las flores de oro
sobre los pies ardientes de las Madonas?
Lo que en su palma resplandece y duerme
es la sangre negra de las belladonas.

¿Manos cazadoras de dípteros
que bombinean las azulaciones
aurorales hacia los nectarios?
¿Destilan veneno estas manos?

Oh! ¿qué Sueño las ha asaltado
en sus pandiculaciones?
¿Un sueño inaudito de Asias,
de Khenghavars o de Siones?

—Estas manos no se han tostado sobre
los pies de los dioses ni vendido naranjas:
estas manos no lavaron las mantillas
de pesados chiquillos sin mirada.

Estas no son manos de prima
ni de obreras de frente amplia
a las que un sol ebrio de alquitranes
quema, en el bosque hediendo a fábrica.

Son dobladoras de espinazos,
manos que jamás hacen mal,
¡más fatales que las máquinas,
más fuertes que un caballo!

Inquietas como hogueras,
y sacudiendo sus temores,
¡su carne canta las Marsellesas
y jamás los Eleisones!

Apretarían vuestros cuellos, oh mujeres
malignas, triturarían vuestras manos,
oh mujeres nobles, vuestras manos infames
llenas de carmines y de blancos.

¡Tuerce el cráneo de las ovejas
el brillo de estas manos amorosas!
¡Pone el gran sol un rubí
en sus falanges sabrosas!

Como a un seno de ayer, las bruñe
la mancha del populacho;
¡el dorso de estas Manos es el sitio
que todo Rebelde altivo ha besado!

¡Están pálidas, maravillosas,
bajo el gran sol de amor pleno,
sobre el bronce de las metrallas
a través de París insurrecto!

¡Oh! — ¡a veces – Manos sagradas,
Manos donde tiemblan nuestros labios
jamás desembriagados – en vuestros puños
grita una cadena de anillos claros!

Y a veces, Manos de ángel,
hay en nuestro ser un extraño sobresalto
cuando se hace sangrar vuestros dedos
pretendiendo desatezaros.
                                                    
                                                           (versión: Alberto a. Arias)


•


Les mains de Jeanne-Marie  (Arthur Rimbaud)


Jeanne-Marie a des mains fortes,
Mains sombres que l’été tanna,
Mains pâles comme des mains mortes.
– Sont-ce des mains de Juana ?

Ont-elles pris les crèmes brunes
Sur les mares des voluptés ?
Ont-elles trempé dans des lunes
Aux étangs de sérénités ?

Ont-elles bu des cieux barbares,
Calmes sur les genoux charmants ?
Ont-elles roulé des cigares
Ou trafiqué des diamants ?

Sur les pieds ardents des Madones
Ont-elles fané des fleurs d’or ?
C’est le sang noir des belladones
Qui dans leur paume éclate et dort.

Mains chasseresses des diptères
Dont bombinent les bleuisons
Aurorales, vers les nectaires ?
Mains décanteuses de poisons ?

Oh ! quel Rêve les a saisies
Dans les pandiculations ?
Un rêve inouï des Asies,
Des Khenghavars ou des Sions ?

– Ces mains n’ont pas vendu d’oranges,
Ni bruni sur les pieds des dieux :
Ces mains n’ont pas lavé les langes
Des lourds petits enfants sans yeux.

Ce ne sont pas mains de cousine
Ni d’ouvrières aux gros fronts
Que brûle, aux bois puant l’usine,
Un soleil ivre de goudrons.

Ce sont des ployeuses d’échines,
Des mains qui ne font jamais mal,
Plus fatales que des machines,
Plus fortes que tout un cheval !

Remuant comme des fournaises,
Et secouant tous ses frissons,
Leur chair chante des Marseillaises
Et jamais les Eleisons !

Ça serrerait vos cous, ô femmes
Mauvaises, ça broierait vos mains,
Femmes nobles, vos mains infâmes
Pleines de blancs et de carmins.

L’éclat de ces mains amoureuses
Tourne le crâne des brebis !
Dans leurs phalanges savoureuses
Le grand soleil met un rubis !

Une tache de populace
Les brunit comme un sein d’hier ;
Le dos de ces Mains est la place
Qu’en baisa tout Révolté fier !

Elles ont pâli, merveilleuses,
Au grand soleil d’amour chargé,
Sur le bronze des mitrailleuses
À travers Paris insurgé !

Ah ! quelquefois, ô Mains sacrées,
À vos poings, Mains où tremblent nos
Lèvres jamais désenivrées,
Crie une chaîne aux clairs anneaux !

Et c’est un soubresaut étrange
Dans nos êtres, quand, quelquefois,
On veut vous déhâler, Mains d’ange,
En vous faisant saigner les doigts !


***
                              (8 de marzo de 2018)
                                  Alberto a. Arias

 NOTAS:
[1] Louis Forestier, en las “Notas” al libro: «Poésies / Une saison en enfer / Illuminations» de Arthur Rimbaud (Gallimard, 1973).

[2] Nos place seguir citando largamente el texto de Marx: «Cuando los gobiernos dan a sus flotas de guerra carta blanca para "matar, quemar y destruir", ¿dan o no dan carta blanca a incendiarios? Cuando las tropas británicas prendieron fuego alegremente al Capitolio de Washington o al Palacio de Verano del Emperador de China, ¿eran o no incendiarias? Cuando los prusianos, no por razones militares, sino por mero espíritu de venganza, hicieron arder con ayuda del petróleo poblaciones enteras como Chateaudun e innumerables aldeas, ¿eran o no incendiarios? Cuando Thiers bombardeó a París durante seis semanas, bajo el pretexto de que sólo quería prender fuego a las casas en que había gente, ¿era o no incendiario? En la guerra, el fuego es un arma tan legítima como cualquiera otra. Los edificios ocupados por el enemigo son bombardeados para prenderles fuego. Y si sus defensores se ven obligados a evacuarlos, ellos mismos los incendian, para evitar que los atacantes se apoyen en ellos. El ser pasto de las llamas ha sido siempre el destino ineludible de los edificios situados en el frente de combate de todos los ejércitos regulares del mundo. ¡Pero he aquí que en la guerra de los esclavizados contra los esclavizadores –la única guerra justificada de la historia– este argumento ya no sería válido en absoluto! La Comuna se sirvió del fuego pura y exclusivamente como de un medio de defensa. Lo empleó para cortar el avance de las tropas de Versalles por aquellas avenidas largas y rectas que Haussmann había abierto expresamente para el fuego de la artillería; lo empleó para cubrir la retirada, del mismo modo que los versalleses, al avanzar, emplearon sus granadas que destruyeron, por lo menos, tantos edificios como el fuego de la Comuna. Todavía no se sabe a ciencia cierta cuáles edificios fueron incendiados por los defensores y cuáles por los atacantes. Y los defensores [de la Comuna] no recurrieron al fuego hasta que las tropas versallesas no habían comenzado su matanza en masa de prisioneros. Además, la Comuna había anunciado públicamente, desde hacía mucho tiempo, que, empujada al extremo, se enterraría entre las ruinas de París y haría de esta capital un segundo Moscú; cosa que el Gobierno de Defensa Nacional había prometido también hacer, claro que sólo como disfraz, para encubrir su traición. Trochu había preparado el petróleo necesario para esta eventualidad. La Comuna sabía que a sus enemigos no les importaban las vidas del pueblo de París, pero que en cambio les importaban mucho los edificios parisinos de su propiedad. Por otra parte, Thiers había hecho ya saber que sería implacable en su venganza. Apenas vio, de un lado, a su ejército en orden de batalla y del otro, a los prusianos cerrando la salida, exclamó: "¡Seré inexorable! ¡El castigo será completo y la justicia severa!". Si los actos de los obreros de París fueron de vandalismo, era el vandalismo de la defensa desesperada, no un vandalismo de triunfo, como aquel de que los cristianos dieron prueba al destruir los tesoros artísticos, realmente inestimables de la antigüedad pagana. [...] Todo este coro de calumnias, que el Partido del Orden, en sus orgías de sangre, no deja nunca de alzar contra sus víctimas, sólo demuestra que el burgués de nuestros días se considera el legítimo heredero del antiguo señor feudal, para quien todas las armas eran buenas contra los plebeyos, mientras que en manos de éstos toda arma constituía por sí sola un crimen. La conspiración de la clase dominante para aplastar la revolución por medio de una guerra civil montada bajo el patronato del invasor extranjero –conspiración que hemos ido siguiendo desde el mismo 4 de septiembre hasta la entrada de los pretorianos de Mac-Mahon por la puerta de Saint Cloud– culminó en la carnicería de París. [...]  El París de los obreros, con su Comuna, será eternamente ensalzado como heraldo glorioso de una nueva sociedad. Sus mártires tienen su santuario en el gran corazón de la clase obrera. Y a sus exterminadores la historia los ha clavado ya en una picota eterna, de la que no lograrán redimirlos todas las preces de su clerigalla.» [Karl Marx: “La guerra civil en Francia”, 1871]