lunes, 11 de mayo de 2020

«El duelo» y otras obras

[por Cecilia Heredia]




Cecilia Heredia: El duelo (díptico), 2010.





Cecilia Heredia: Desde el alféizar, 2010.




















Cecilia Heredia: Para entrar en el vuelo y en el canto, 2011






















jueves, 7 de mayo de 2020

Laberintos y coronas

[por Marcelo Firpo]




























[Marcelo Firpo: "Retrato", tintas sobre tela, 0,70 x 1 m]



Laberinto


Y ese laberinto a veces se deforma
Toma tu forma como si fueras una escafandra
Y serpentea en las aguas de gente
Como pececitos de mil colores que
No saben hacia dónde van.
Es un laberinto cómodo
De distancias que posibilitan la esperanza
Ya que el Romeo
Y por qué no la Julieta,
Deben mantener su imposible en vilo,
La cuadratura del círculo,
La cordura psicótica de la metáfora
Y el cielo nunca más presente pero ahí
En sus pocos pero indescifrables recuerdos,
Tan escasos como locos,
Tan pequeñitos como la vida misma
O el ovillo que la une y la desune.
Y es que de eso se trata el laberinto
Y yo te mantengo, maga, loca,
Toda de totalidad absoluta,
Toda de insensatez perfecta,
Toda, tan toda como la nada que es dios.





















[Marcelo Firpo: "dios", oleo sobre tela, 1 x 0,70 m]



Otro virus de una corona en crisis


En vuelo triunfal
La nube ácida/
Este grito de muertes,
La ceguera añorada,
Todos suburbanos
Portadores insanos/
Medios y miedos
Imponen números
Sin salvación alguna.

Mi niña crea el nuevo mundo/
Alcanza en su mano
La salvación de la especie.
Atrás, abajo baten en duelo
Uniformes de diferente color,
Sus cicatrices ancestrales
Son mi única
Verdad latiente/
Todos y su ceguera
Solo escuchan los Medios.

Cartones vacíos
Descansan en paz
Sobre un cuerpo/          
Allá en Nueva York
O acá en Lafe o Lugano.
Voluntarios sin barbijo
Esperan el abrazo
Del pájaro celeste.
Gritan
Gritan
Gritan

¿Qué le habrá pasado
Al director chino
Del Hospital chino
Del Capitalismo chino?
¿Y qué color tendrá
Sino tan negro
El porcentaje americano
De esta muerte?
¿Cuántas epidemias hubo ya
Aquí en este siglo nuevo
Que no sabés
Que no nos dicen
Para protección de las Fronteras?

El Ser tiene esta necesidad
Llamada ceguera.
El Ser tiene este instinto de muerte.
Y yo, mi amor,
Te pido corregir esa palabra.
Y yo, mi amor,
Sueño un mundo adonde vos
Nosotros, ellos,
Sigamos soñando un sueño.












miércoles, 6 de mayo de 2020

De basurero a jardín. El barrio Moravia de Medellín

[por Jaime Arturo Sánchez Trujillo]


    Este jardín colorido me recuerda los talleres literarios que realicé en el barrio Moravia a fines del siglo pasado con niños, niñas y adultos mayores; arriba y abajo, a lo largo y ancho de la montaña, en momentos en los cuales aún se paseaban grupos armados por sus alrededores. Ellos me mostraron la gran entrega, capacidad y deseo de aprendizaje de una de las poblaciones más marginadas de la ciudad, que no obstante la situación, se comprometió activamente en su participación. Aún no estaba sembrado el jardín ni había centro cultural, solo una pequeña biblioteca que funcionaba en la parte de arriba de una casa de dos pisos y abajo en el primero estaba el salón donde se realizaba uno de los 5 talleres que cubrían las distintas zonas del barrio.

    Allí tuve también la primera dolorosa experiencia como tallerista en las comunas de Medellín. Llegando a las actividades me encontré en el salón de clase y en dos oportunidades con el velorio de alumnos que habían sido acribillados por grupos paramilitares. Igual suerte corrió después de terminados los talleres Ubaldino, asistente en los talleres y habitante del barrio. Primero lo secuestraron y le hicieron “los interrogatorios de rigor”. Más tarde simularon un combate y después de asesinarlo, lo tiraron a un despoblado rural con prendas de camuflaje; fue uno de tantos falsos positivos de esa época. A Ubaldino luego de asesinado, lo llevaron como trofeo de “la seguridad democrática” a una inspección, pero optaron más tarde por desaparecer el cuerpo, porque se dieron cuenta que el cadáver mostraba comprometedoras huellas de tortura. La infame violencia nunca ha tenido límites, Ubaldino fue desaparecido primero vivo y después de muerto también.

    En un aparte de “CUENTOS POR COBRAR”, escrito que abarca relatos de 50 años sobre Medellín anoto lo siguiente acerca del barrio:

    (…) Moravia se había convertido en el gran barrio de los "recién llegados". Ahora allí se levantaba un complejo de historias de víctimas de la violencia, de seres desarraigados llegados de la desgracia rural. De desplazados y migrantes de muchos lugares del país, que se amontonaban en casuchas construidas con cartón, madera vieja y desechos. La basura compactada en el lugar, que hacía de basurero municipal, sirvió de base a zonas altas y laterales donde se levantaron las improvisadas viviendas, que se comunicaban entre sí por intrincados caminos, escalerillas y estrechos puentes, a un lado del río Medellín.
    En las orillas del río, una corriente gris y maloliente arrastraba las sobras y químicos de más de un millar de fábricas de Medellín. Y todo tipo de objetos; de desperdicios ciudadanos que flotaban al garete: bolsas negras repletas "de algo", harapos, tarros, empaques vacíos de todos los colores, botellas de plástico, troncos, muebles, electrodomésticos. Y animales desollados por los gallinazos, que aterrizaban allí, buscando alimento en las playas de piedra qua aparecían y desaparecían con los aguaceros. A veces también pasaban personas muertas, como en los ríos Magdalena y Cauca.

    Ahí vivía gente expulsada desde la violencia de mitad de siglo, y poco a poco fueron llegando otras familias de destechados, expulsados por las nuevas violencias del campo, o de las partes altas circundantes de la ciudad, que ya eran territorio de guerra. Gentes sin nada, que nunca paraban de llegar; trabajadores informales, recicladores y muchas personas, que escarbando el río se proveían algún sustento. Buceadores suicidas, que pasaban horas ahí metidos, montados en rudimentarias canoas, sacando con palas la gravilla y arena con cascajo, para vender a los volqueteros.

El río de la despelucada “raza paisa”  y los alrededores, que hasta los años 30 del siglo pasado era un sitio de esparcimiento privilegiado, cotidiano, donde se pescaba y pecaba, donde se hacían paseos de olla con sancocho de gallina y la gente chapoteaba en sus aguas frescas, limpias, con paya incluida; un sitio hasta para ver tigres, había sucumbido, había muerto a manos de la pujanza de los dueños usureros paisas, que vivían en sitios holgados, seguros y planos del Valle Aburra.

    Pero lo más sorprendente de todo en el nuevo barrio, era un pequeño circo plantado en toda la cima de las basuras. Sus dueños eran una pareja de veteranos que ayudados por sus hijas y dos pequeños perros criollos, daban funciones diarias en horas de la noche. Allí siempre hubo mucho público atento a un espectáculo que era novedoso para las circunstancias y donde la familia circense que lo realizaba, para poder cubrir los variados actos del espectáculo, se turnaba en grupos de dos o tres. Eran al mismo tiempo taquilleros, payasos, trapecistas, magos y domadores... ( cap 21-   Cuentos por Cobrar- 2003)  


FOTOS
1. Panorámica de  Moravia antigua
2. Casa dela cultura actual.
3. De basurero a jardín. Vista actual.























lunes, 4 de mayo de 2020

¿Cómo decir?

[por Luis Mihovilcevic]











Otto Dix: "Sturmtruppe geht unter Gas vor" (Tropas de asalto
avanzando bajo un ataque de gas). Grabado,1924.



    ¿... Cómo decir cómo, cuándo..., dónde...? ¿Cuál es la palabra? –diría Beckett... ¿Cuál es el texto? –dice quien firma este escrito.
    Las certezas son ciertamente pocas, pero la incertidumbre, en momentos como los actuales, obnubila la posibilidad de acercarse a la certeza.
    La pandemia coronada por un virus parece ser el nuevo fantasma que recorre el mundo. Este fantasma es negro. El otro era el espectro de la luz para Europa.
    Un fantasma, el actual, tan abarcativo que tapa todo lo demás: pandemia por hambre, pandemia por falta de trabajo, pandemia que niega la existencia de otras enfermedades, etc. Éstas también producen muertes y angustias.
    Žižek tiró una luz: volvería de nuevo el nuevo fantasma a recorrer Europa (Engels) y el mundo (Nono).
    Ciertamente es que los sectores muy o más concentrados de la economía capitalista, están nerviosos, pero la mayoría de los capitalistas no. Qué buena luz nos tiraste Žižek, pero Tánatos apareció en medio de las movilizaciones chilenas, francesas, ecuatorianas. Ahora el repliegue obligatorio.
    Las dudas continuarán más larga la pandemia, en duración,... menos posibilidad de concentración.
    ¿Vielleicht (quizás) otro medios de lucha? De continuar el aislamiento: sí.
    No es tiempo de ser profetas, pero la barbarie capitalista, ya patente, es producto de su propia catástrofe, pero, he ahí el riesgo, el as que tiene bajo su manga... ¿Keynes de nuevo? En ese caso sería un bienestar pero a la vez un cruel retroceso y la luz encendida por Žižek quedaría encerrada en una cueva.
    Esperemos que no. Seamos toperos con el signo que nos distingue de la oscuridad a la luz, del abismo a la cima de la más alta montaña.

(1º de mayo 2020)