martes, 5 de enero de 2021

Volkswagen cómplice de un segundo genocidio

  [por Norberto Malaj]


[Protesta de uigures en China.]



Durante la II Guerra fue contra los judíos, ahora contra los uigures

  

    Stephan Wollenstein, director ejecutivo de Volkswagen, China, “la semana pasada, en una entrevista con la BBC, defendió la decisión de su empresa de continuar operando una planta de automóviles en la región uigur de China, donde el trabajo esclavo forzado musulmán uigur es desenfrenado y hasta tres millones de uigures están detenidos en campos de concentración” (Haaretz, 27/12).

    Así lo denuncia una carta abierta firmada por 75 líderes religiosos internacionales y el Parlamento canadiense que denunció tales prácticas de genocidio o "genocidio potencial", lo cual incluye la esterilización forzadade mujeres y la separación de casi un millón de niños de sus familias uigures (ídem).

    Wollenstein “declaró en la entrevista que Volkswagen, China… nunca podría alcanzar el 100 por ciento de certeza" sobre si la mayor automotriz alemana no utiliza mano de obra esclava uigur. Un subterfugio para evitar reconocer lo que es vox populi.

    En un texto que firman “Rahima Mahmut (Directora de la Oficina de Londres del Congreso Mundial Uigur), Mia Hasenson-Gross (Becaria de Derechos Humanos Rene Cassin), Blair McDougall (Director de Campaña de la Campaña Stop Uyghur Genocide), Michael Polak (Presidente de Abogados por los Derechos Uigures), Benedict Rogers (CEO de Hong Kong Watch), Dr. Sheldon Stone (asesor de la campaña Stop Uyghur Genocide)” se denuncia que “según investigaciones” Volkswagen “utiliza mano de obra esclava uigur. La evidencia de la Iniciativa de Comercio Ético y la Asociación de Trabajo Justo muestra que, cuando se trata de la región uigur, ‘las empresas no pueden confiar en actividades de debida diligencia para confirmar o descartar la presencia de trabajo forzoso’. El acceso restringido y la intimidación integral de los trabajadores entrevistados o de los fabricantes obligados a participar en esquemas de empleo estatales, dentro o incluso fuerade la región uigur, hacen que sus procedimientos de verificación sean incapaces de proporcionar información creíble. De hecho, cinco gigantes de la auditoría de la cadena de suministro y la iniciativa Better Cotton se niegan a trabajar en esta región y las directivas más recientes de ETI y FLA para las empresas incluyen ‘identificar oportunidades de abastecimiento alternativo’. Esto ha sido atendido por H&M, Lacoste y Adidas, que han abandonado la región por motivos éticos y para evitar daños a la reputación” (ídem).

     “La BBC le preguntó (a Wollenstein) si pensaba que Volkswagen tenía la obligación moral de no tener una fábrica en una región con más de 380 campos de concentración, prisión y trabajo, dados los orígenes del partido nazi de su empresa, su uso en tiempos de guerra de mano de obra esclava judía y su operación de 12 campos de concentración y de trabajo, una historia que reconoció y describió como inaceptable” (ídem).

    Según se denunció en la BBC “bajo la Ley de Inteligencia Nacional de China de 2017” Volkswagen o cualquier otra empresa que opere en China debe " ‘apoyar, ayudar y cooperar con el trabajo de inteligencia estatal’, cuyas agencias facilitan el arresto, interrogatorio e internamiento de uigures en campos de concentración a través de uso rutinario de vigilancia digital y biométrica avanzada ,incluido el reconocimiento facial, de voz y de ADN. Esto también evoca ecos de su historia bajo otro régimen totalitario. No es solo el pasado lejano lo que pone en riesgo su reputación, sino el pasado reciente, dada la responsabilidad de Volkswagen por el escándalo de emisiones de diésel de 2015, con sus consecuencias ambientales y para la salud” (ídem).

 (31 dic 2020)

 


lunes, 4 de enero de 2021

Georgia (EE.UU.): Primer round post Trump

 [por Norberto Malaj]




 [Conteo de votos en EEUU, 5 noviembre 2020,]

 

    Las elecciones de Georgia del próximo martes 5 para definir a los dos senadores de ese estado sureño de EE.UU. constituyen un test crucial. De ellas dependen si los republicanos retienen la mayoría de la Cámara alta que detentan desde 2014 (y preservar así el dominio del Senado y bloquear al nuevo ejecutivo demócrata) o si Biden consolida su victoria sobre el trumpismo.

    En Georgia, en las presidenciales, Biden conquistó por primera vez en los últimos 30 años una victoria demócrata sobre un candidato republicano en esa instancia. Georgia ha sido históricamente un bastión republicano y típicamente segregacionista de negros, en primer lugar, y de una creciente minoría asiática. En las elecciones para el senado, donde siempre han dominado los republicanos, por primera vez también están en juego las dos senadurías estaduales, las cuales por una reforma electoral reciente se dirimen en un ballotage —ninguno de los candidatos en la primera vuelta conquistó el 50.01% de los votos exigidos por esa reforma. En la instancia de noviembre, sin embargo, el principal candidato republicano a la reelección obtuvo casi el 50% frente a su contendiente demócrata (Ossoff), quien le pisó los talones con sólo un 2% menos de votos. Para la segunda senaduría, el candidato más votado fue un negro y demócrata que de alzarse con el cargo, ahora en la segunda vuelta, desplazaría al otro candidato republicano que obtuvo 10 puntos menos (es el segundo senador también en ejercicio hasta ahora).

    La elección se ha transformado, indudablemente, en la elección más disputada y costosa de la historia de EE.UU. Sólo los republicanos habían invertido hasta mediados de diciembre más de 400 millones de dólares. Pero desde entonces los demócratas superaron con creces las recaudaciones y llevar a sus candidatos a la victoria. Como ocurrió con la campaña presidencial del 3/11 las arcas republicanas quedaron exhaustas frente a las demócratas. En Georgia votaron en noviembre un poco más de 5 millones. Se estima que ahora votaría como mínimo esa cifra. Y ya lo hizo más de la mitad en forma adelantada. Un guarismo jamás visto en la historia de ningún estado. Los republicanos habían hecho todo tipo de triquiñuelas para impedirlo: “en la legislatura (que dominan) habían señalado que tenían la intención de utilizar la incertidumbre que Trump creó en torno a las elecciones para implementar nuevas restricciones a votar por correo… requerirían una identificación con foto con una boleta postal, eliminar las urnas y requerir una excusa para votar por correo, una regla que existe en sólo un puñado de estados… Helen Butler, directora ejecutiva de la Coalición Georgia para la Agenda del Pueblo, un grupo de derechos civiles que ayuda a ampliar el acceso a las urnas señaló: ‘Cuando el otro lado lo usó, y voy a ser honesta, más blancos usaban el voto por correo que las personas de color, porque no confiaban en el proceso, ahora que les hemos hecho confiar en el proceso, ahora quieren entrar y cambiar las reglas’ ” (Oliver Laughland y Sam Levine, 13/12).

    Las elecciones se desenvuelven, una vez más —y en términos más agudos que en noviembre— frente a un recrudecimiento de la pandemia de Covid-19 que mantiene a EE.UU. a la cabeza de muertes y contagios a escala planetaria. Georgia no sólo ha sido uno de los estados más castigados por la pandemia sino uno en los que fue notable la cantidad de víctimas de personas de color. El importante activismo de las comunidades negra y asiática que se ha sumado a la campaña por llevar a los demócratas al senado tiene que ver con esto. Pareciera, en principio, que este activismo ha sido crucial para torcer la reticencia del establishment demócrata a dar una batalla central en Georgia como se temía al principio. Biden y Kamala Harris se han sumado en los últimos días a la campaña, igual que lo hizo Trump a favor de los candidatos republicanos. Candidatos electos de las comunidades negras, asiáticas y latinas de todo EE.UU. han concurrido a Georgia a apoyar a ambos candidatos al senado del estado.

    Jon Ossoff  es un candidato de 33 años que lidera la lucha por los derechos civiles en el estado y es acusado por la derecha de ser un “comunista” —de alzarse con la senaduría se transformaría en el senador más joven de EE.UU. El otro candidato, Raphael Warnock, además de ser representante de la comunidad negra es un partidario activo de Black Lives Matter. A la inversa, los representantes republicanos son ambos dos caracterizadas figuras empresarias y de la elite del estado. A mediados de diciembre los analistas que ya citamos decían que “ambos candidatos demócratas, Jon Ossoff y Raphael Warnock, están ligeramente por delante, según las encuestas recientes” (íd. ant.).

    El partido republicano en Georgia está, además, quebrado. El gobernador republicano y las autoridades electorales del estado se negaron a acompañar los reclamos de Trump denunciando “fraude” en las elecciones de noviembre. “Los funcionarios electorales de Georgia han confirmado la victoria de Biden en el estado… Loeffler y Perdue (los candidatos republicanos) han caminado por una cuerda floja retórica durante su segunda temporada electoral, por un lado declinando articular las demandas sin fundamento de fraude que Trump ha propagado mientras que por otro decidieron reconocer a Biden como el presidente electo y ofrecer su respaldo para que las ofertas legales desesperadas anulen el resultado” (ídem).

    Las divisiones en el partido demócrata no son menores. The Guardian dio cuenta inmediatamente después del 3/11 de la “sensación escalofriante de que la fuente de su júbilo compartido (la de los demócratas) tenía menos que ver con el cazador de dragones que con el dragón asesinado”, refiriendo de este modo a la alianza de los Demócratas Socialistas de Jacobin con ese partido: el 3/11 “marcó el final de una tregua de temporada electoral que en ocasiones oscureció profundas diferencias ideológicas y generacionales” (Lauren Gambino, 15/11).

    En Atlanta, la principal ciudad de Georgia, los demócratas se impusieron cómodamente y lo hicieron a través de candidatos de color: “Que un candidato presidencial demócrata esté listo para llevar a Georgia por primera vez en casi 30 años es una prueba de que la movilización de la base diversa y progresista del partido funciona”, dijo Cliff Albright, cofundador del Black Voters Matter Fund. " ‘Gente negra y morena en Georgia en este momento, sentimos que podríamos poner a alguien en Marte’ dice Albright sobre la ventaja de Biden en el estado. Pero advirtió que ‘toda esa energía desaparecerá’ si los demócratas pasan los próximos dos meses apelando a los republicanos y no a su base” (ídem).

     “Carolyn Bourdeaux, quien se convirtió en la primera —y hasta ahora la única demócrata— en cambiar un escaño competitivo en la Cámara de Representantes, dijo que su victoria en un distrito suburbano y diverso de Atlanta demostró la importancia de la organización de base” (ídem).

    Es criminal hacerse la ilusión —como piensan los Demócratas Socialistas— de que los demócratas, una de las dos patas tradicionales de la partidocracia yanqui, son una vía para canalizar la energía de las masas. Esto es un callejón sin salida para los luchadores democráticos, la clase obrera y la izquierda norteamericana. Pero del mismo modo sería necio esconder esta realidad contradictoria que, lejos de negarla, acentúa la necesidad de la lucha por la independencia política de la clase obrera yanqui —por su partido. Los datos que estamos exhibiendo son una prueba elocuente de que EE.UU. ha iniciado una etapa sin precedentes de agitación social y grandes convulsiones. EE.UU. ha entrado de lleno en el torbellino de la lucha de clases mundial.

 

(3 dic 2020)


viernes, 1 de enero de 2021

“Medio Oriente podría ser sacudido antes del 20/1”

[por Norberto Malaj]


[ Biden (EEUU) y Netanyahu (Israel) ]

  

    Biden no sólo no tendrá “luna de miel” sino que podría recibir la presidencia acosado por acontecimientos impredecibles en Medio Oriente: Trump, el sionista-fascista Netanyahu, el monarca-carnicero de Arabia Saudita y sus pares de los emiratos del Golfo —casi todos sellaron las paces con Israel en la segunda mitad del 2020— podrían ‘aguarle la fiesta’. Ésta, en cualquier caso, será muy deslucida debido a que la pandemia alcanzaría su punto de muertes y contagios más alto en EE.UU. precisamente hacia esa fecha.

    Según informa el periodista Amos Harel, en Haaretz (27/12), además de ingresar Israel en un nuevo escenario electoral —el cuarto evento en menos de dos años— “en las tres semanas y media hasta entonces, todavía existe la posibilidad de dos eventos excepcionales en el Medio Oriente: una nueva escalada con Irán que involucra a Israel y Estados Unidos, y un escenario que parece menos probable: un gran avance en los lazos entre Israel y Arabia Saudita”. Ninguno de los tres escenarios es un rayo en cielo sereno. A la inversa, la mano de la administración de Trump y de sus dos principales socios en la región (Netanyahu y el príncipe asesino del periodista Kashoghi en la embajada saudí de Turquía) salta a la vista en los tres escenarios.

    Netanyahu necesita deshacerse de su aliado circunstancial (Gantz) al cual exprimió y a cuya fuerza (Kahol Lavan) virtualmente deshizo. Netanyahu junto a Trump y todas las monarquías de la región quieren bloquear cualquier retorno a la mesa de negociaciones con Irán. “Netanyahu está calentando deliberadamente la atmósfera con los iraníes antes del asunción de Biden y la esperada reanudación de las conversaciones para revisar el acuerdo nuclear” (ídem). “El yerno de Trump, Jared Kushner, quien visitó Israel esta semana como parte de la mejora de las relaciones entre Israel y Marruecos, continúa trabajando en el canal saudí. El equipo de Trump espera un último logro en el exterior tras los acuerdos entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Marruecos, y en medio de las conversaciones sobre un acuerdo con Sudán” (ídem).

    “En cuanto a Irán, quedan dos relatos sin resolver y dramáticos; uno es con los Estados Unidos e indirectamente con Israel en relación con el primer aniversario del asesinato del jefe de la Fuerza Quds, Qassem Soleimani, el 3 de enero. El otro es con Israel, a quien Irán ha acusado del asesinato del científico nuclear Mohsen Fakhrizadeh al comienzo de este mes. La paranoia iraní sobre el largo brazo de Israel no se deriva solo de eventos abiertos como la muerte de Fakhrizadeh. Teherán también está preocupado por la posibilidad de que los Emiratos Árabes Unidos proporcionen a Israel una base de avanzada secreta, y está preocupado por la estrecha cooperación entre Israel y Azerbaiyán, donde las municiones israelíes desempeñaron recientemente un papel clave en la lucha con Armenia por Nagorno-Karabaj” (ídem).

    “Curiosamente”, dice textualmente el corresponsal, “Hezbollah está dejando muy claro que no es parte del juego. El secretario general de la organización, Hassan Nasrallah, ha llorado a su compañero de armas iraní, pero no tiene intención de ofrecerse como voluntario para llevar a cabo una misión de venganza” (ídem). Israel no sólo respalda al gobierno de “unidad nacional” libanés con Hezbollah, está en un avanzado proceso para explotar la plataforma submarina del Mediterráneo libanés (junto a capitales de ese origen) a expensas del interés de Erdogán. La Otan y la Unión Europea apoyan esta vía para castigar al turco por sus bravuconadas contra Grecia y su apoyo al gobierno oficial de Libia, el cual enfrenta un amplio frente encabezado por Francia y la propia Grecia.

    “La emisora pública Kan informó esta semana que un submarino israelí cruzó abiertamente el Canal de Suez, en coordinación con Egipto, y continuó hacia el Golfo Pérsico, como mensaje a los iraníes. En un discurso en una ceremonia militar, el jefe militar de Israel, Aviv Kochavi, amenazó con una respuesta dura contra Irán y sus aliados. Y dos días después, en una ceremonia que marca el final de un curso de pilotos, Netanyahu elevó aún más el listón retórico. Reiteró que Israel evitaría que Irán adquiera armas nucleares. Mientras tanto, la Autoridad Palestina está haciendo todo lo posible para entablar relaciones con la administración Biden con el pie derecho y transmitir buenas intenciones sobre la posibilidad de renovar el proceso de paz. Netanyahu está adoptando el enfoque opuesto, deliberadamente. Incluso después de la declaración de una cuarta elección general en dos años, el gobierno sigue preocupado por sus intentos de legitimar los puestos de avanzada de los colonos en Cisjordania” (ídem).

    Biden no ha movido hasta ahora ninguna pieza dirigida a modificar este cuadro de reacción política sin precedentes en el Medio Oriente.

 

(31 dic 2020)

 

 


La cédula

  [por Jaime Arturo Sánchez Trujillo]

 

    El lunes a eso de las siete de la mañana perdí la cédula mientras realizaba unas “diligencias ciudadanas” en el centro de la ciudad.

    De inmediato deshice mis pasos preguntando por ese papelillo verdugo en los pocos negocios que apenas abrían. Indagué también en las filas tempranas de usuarios de las empresas de salud, a los encargados de barrer las calles y a un sinnúmero de habitantes de intemperies que a esas horas abren los ojos un rato, sacuden sus costales y patrullan el vasto hormigón, porque parece que saben lo que dice un viejo libro de sabiduría: “la pérdida del ciudadano es ganancia del andariego”.

    Están convencidos de que se toparán alguna cosa extraviada en la noche o el amanecer por los correcaminos en fiesta y por los “entramitados” tempranos de múltiples cosas, que desfilan apurados al alba del exabrupto. O por los despistados como yo.

    Nadie me dio una respuesta afirmativa. Pero escuché de todo: “Como es de maluco que se le pierda a uno esa cosa” decían. “Paila tío, sin eso uno no vale nada”. “A mí se me perdió hace un año y la tuve que volver a sacar”. “Sí alguno se la encontró, no creo que se la devuelvan”, alcanzó a decir por último un maestro de desesperanzas.

    En fin. Considerándome entrado a la barra de los atortolados, volví al apartamento y empecé a tramitar vía internet un duplicado, mientras recordaba los años en que vagaba indocumentado y libre, sin casa, sin beca, sin carro, sin nada por la sanguinolenta urbe, con solo una muda de ropa en una bolsa plástica, el libro de las mutaciones bajo el brazo que me servía de cabecera para dormir en los parques, y mi libreta de apuntes.

    En esos años en que se abría el alma a la verdad interior, enfrentando el horror y las vicisitudes de la ciudad rota. Un recorrido “de siglos en tropiezos” en los cuales asistí a la escuela del desasosiego, asomado al oficio de vagabundo del Karma, del dharma, del artha, del kāma por los suburbios de la noche. Remando a contracorriente de todo, en una tierra dinamitada e incendiada con furor en sus cuatro costados por los despiadados mercaderes que se atornillaron al poder y hoy mal gobiernan y mandan este violento, mediocre y triste país. No menos que otros.

    Todo salió mal en el computador, el enlace de la registraduría civil que expide la documentación, se mostró caprichoso. Por más de una hora me mamó gallo y como ya todo el mundo sabe, es pelea perdida alegar con las pantallas. Fui entonces a una tienda internet a solicitar este servicio, pero la página en la Web terminó por informarle al sujeto, después de muchas vueltas, que por tal o cual motivo, había que esperar 24 horas para reiniciar el fastidioso trámite.

    El día siguiente a eso de las 11 am, intenté otra vez probar suerte en mi aparato cibernético y lo logré. Pero estando a un paso del objetivo se fue la conexión y me quedé ahí cabreado al frente de la pantalla ojivacío, balbuceando algunas gruesas palabras, de esas que aparecen en el libro del loco de La Mancha y en las ollas de Medellín. Y salí malhumorado y piedro, pensando de nuevo buscar la oficina de los computadores para solicitar el servicio con un experto. Me recriminaba pensando que no era posible que hubiera cometido semejante descuido, semejante desinteligencia, algo que después de la pérdida tardía de la inocencia es lo peor y más fastidioso que le pueda ocurrir a quien hace trámites ciudadanos de salud. Que es para lo único que la necesito.

    Había caminado una media cuadra, cuando me habló esa vocecilla interior que a todos nos habita, para anunciarnos venturas o desgracias. Ese genio oculto del reino de la premonición que no todos perciben, que juega con el azar, la realidad y el destino. Me decía que la buscara de nuevo. Fantaseando empecé a mirar al piso justo en la entrada de un parqueadero vecino esperando encontrarla caída por ahí en un hueco de la acera o en la ranura de una alcantarilla. Me consolaba pensando que solo habían transcurrido 72 horas del infortunio. De repente, de adentro de un parqueadero, una mujer que tenía allí una venta de repuestos gritó sacándome del espejismo.

    “¡Señor, señor, ey, ey!... Yo creo que aquí tiene algo”, me dijo con un gesto malicioso. Era mi cédula. Me sorprendió el hecho y mucho más me extrañó que me identificara pues no nos conocíamos y porque con eso de los tapabocas uno anda hoy por la vida siempre enmascarado. A renglón seguido me contó que un empleado la había encontrado tirada en un rincón del local.

    La mulata, que no llegaba a los veinticuatro, irrevocablemente se negó a aceptar recompensas por su papel en la cadena surrealista de entrega del documento. Únicamente quería saber algo que preguntó curiosa. “A usted se le perdió así”, refiriéndose al delicado sobre en que fue hallada. Le dije que no y quedé mudo, asombrado. Luego retomé el poderoso cartón que estaba metido en una pequeña bolsa transparente de tul naranja, como si fuera una ofrenda o un regalo para alguien. O un aguinaldo adelantado, según podrían pensar los creyentes y guardadores de ceremonias que un día después, el 16 de diciembre, estarían celebrando la acostumbrada entrega de regalos navideños.

    Sí. Allí estaba solemne el infame registro. Había sido devuelto, había retornado enigmáticamente el papelucho ciudadano, tan indispensable para existir y auto incriminarse en estas sociedades de forzosos controles oficiales, estatales.

    Cuando la tuve en mi mano cara a cara, por momentos creí ver sonriendo burlonamente mi foto, como si tuviera el secreto, la respuesta del inverosímil suceso, de quién o qué, se tomó el trabajo de dejarla así tal delicadamente envuelta y la molestia de organizar todas las secuencias del espacio y el tiempo para que me regresara.

    Se dice en la literatura de ficción que en otras dimensiones existen seres o entidades que se dan sus vueltas por nuestras vidas para actuar misteriosa e inexplicablemente desde el anonimato. A muy buena hora y de muy buenas mañas lo hicieron conmigo. Que estas no eran afortunadamente, las inescrupulosas entidades bancarias y rapaces.