jueves, 17 de diciembre de 2020

Yad Vasheme Israel escupen sobre la Shoá y bendicen atrocidades sionistas y otras

 [por Norberto Malaj]


“Hitler masacró a tres millones de judíos. Bien, hay tres millones de drogados (en Filipinas). Yo estaría feliz de masacrarlos” afirmó Duterte, dictador filipino, en 2016. Afirman que Duterte se disculpó después y visitó una sinagoga. Luego visitó el Estado genocida de Israel y el Yad Vasheme Israel, el 3 set 2018.

 

    Años atrás el estado de Israel erigió un monumento y una institución en Jerusalén, Yad Vashem, que se describe a sí misma como "el Centro Mundial para el Recuerdo del Holocausto". El estado sionista la ha transformado, sin embargo, en un trampolín para el ejercicio de una política apologética de las atrocidades del apartheid israelí contra el pueblo palestino. Desde Yad Vashem, Trump anunció en enero su plan de ‘paz’que permite a Israel anexarse el Valle del Jordán de la Cisjordania. En ese mismo ‘escenario’ el sionismo les dio un ‘baño’ (de ¿democracia?) a personajes impresentables ultra-reaccionarios (confesos antisemitas entre otros, como el húngaro Orbán). La ‘benemérita’ institución, por último, ha servido con una legión de ´historiadores´ al encubrimientode otros genocidios y atrocidades recientes urbi et orbi.

    La frutilla del postre de esta burla a la Shoá es la reciente promoción a la jefatura de Yad Vashem de Effi Eitam, un ex ministro de extrema derecha y ex general bajo la primera intifada, acusado y castigado entonces por atropellos de todo tipo contra el pueblo palestino.

    “Effi Eitam ha expresado su racismo, antiliberalismo e intolerancia en numerosas ocasiones. Como miembro de la Knesset, ‘profetizó’, en noviembre de 2006, que ‘llegará el día en que los expulsaremos [a los parlamentarios árabes] de esta casa’ y agregó: ‘Tendremos que expulsar a la abrumadora mayoría árabe de Cisjordania y sacar a los árabes israelíes del sistema político’. En una entrevista en Haaretz cuatro años antes, había llamado a los ciudadanos árabes de Israel un ‘cáncer’ y una ‘quinta columna’. ‘¿Cuál es la diferencia entre Arafat y Eichmann?’ preguntó Eitam en esa misma entrevista. Poco después, se consideró a Eitam lo suficientemente creíble como para convertirse en ministro del gobierno… Cuando en 2005 la Corte Suprema de Justicia de Israel prohibió que las FDI (el ejército) usara a palestinos como ‘escudos humanos’, describiéndolo como una violación del derecho internacional, Eitam se indignó y dijo a los jueces que estaban ‘atando las manos a las FDI’. Cualquiera que sepa cómo los nazis alemanes utilizaron a los civiles como ‘escudos humanos’ durante la Segunda Guerra Mundial debe levantar una ceja ante la idea de tener un partidario de este mismo método como presidente de Yad Vashem”. Todo esto lo denuncian Shimon Stein, quien se desempeñó como embajador de Israel en Alemania 2000-7 y es investigador en el INSS, de la Universidad de Tel Aviv y Moshe Zimmermann, historiador y profesor emérito de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Haaretz, 23/11).

    La “candidatura de Eitam ya ha sido aprobada por un comité especial que examina los nombramientos de alto nivel en el servicio público; sólo un voto del gabinete se interpone entre él y el puesto”, informa Danielle Ziri desde Nueva York (30/11, ídem). Lo destacable es que lo que desde hace varios meses parecía sólo una “indignación de líderes y grupos judíos” menores, provocó ahora “un alboroto entre las organizaciones judías, los sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes, los políticos israelíes, los académicos y otros. Una petición internacional obtuvo aproximadamente 750 firmas de todo el mundo judío... incluidos empleados de museos y archivos judíos. La reconocida historiadora judía del Holocausto, Deborah Lipstadt, dijo a The New York Times el sábado que la elección de Eitam para dirigir el monumento es ‘más que un error colosal, es una tragedia’ ” (ídem).

    Por primera vez en mucho tiempo, instituciones de las comunidades judías oficiales del mundo —atadas por mil vínculos al estado sionista— se han pronunciado en contra. Es el caso de “la comunidad judía australiana (que) se une a la protesta contra la elección” de Eitam para liderar YadVashem (ídem). La DAIA, que en la Argentina fue denunciada por complicidad con la dictadura militar frente al secuestro y desaparición de más de 2 mil judíos por el terror criminal de los antisemitas Camps y Suárez Mason, parece también que ante la “tragedia” de Yad Vashem hará mutis por el foro.

 

“Yad Vashem vende su alma a sombríos racistas y populistas de derecha”

    La petición mencionada arriba, firmada por más de 700 personalidades, denuncia que la designación del ex general Eitam a la cabeza de Yad Vashem sería “una burla y una vergüenza". Según Moshe Zimmerman y Shimon Stein, Yad Vashem “se transformaría en una plataforma para promover una versión únicamente particularista, nacionalista y etnocentrista de las lecciones de la Shoah”, lo cual ellos mismos demuestran que ocurre hace rato: “Esta no sería la primera vez que Yad Vashem ha sido amañado y mal utilizado. Populistas sombríos de derecha, como Heinz-Christian Strache de Austria o Rodrigo Duterte de Filipinas visitan Yad Vashem y son bienvenidos. El brasileño Jair Bolsonaro incluso usó una visita a Yad Vashem para burlarse de que los nazis eran izquierdistas (‘¿No incluye —dijo— el nombre del partido nazi la palabra 'socialista’?). En enero de este año, Yad Vashem sirvió de telón de fondo para el ‘Foro del Holocausto’, financiado por un mega donante judío, cercano a Vladimir Putin, donde mostró una película producida por Rusia repleta de inexactitudes históricas sobre las acciones de la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial, por lo que posteriormente se disculpó” (Haaretz, citado).

 

¿“Eruditos del Holocausto niegan el genocidio bosnio”?

 

    Daniella Peled es editora en jefe del Institute for War and Peace Reporting. Se ha destacado en la denuncia y la investigación de las matanzas de las guerras que desmembraron la ex Yugoslavia. Entre ellas, el “asesinato sistemático de más de 8.000 hombres y niños en Potocari (Srebrenica), en un antiguo complejo de fábricas, donde estaba estacionado el batallón holandés de la ONU en 1995 y adonde los musulmanes locales huyeron con una vana esperanza de protección… una atrocidad que, posteriormente, el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia consideró un acto de genocidio” (Haaretz, 3/10/19).

    ¿Qué rol jugó aquí Yad Vashem? “La República Srpska (la porción serbia de Bosnia que niega este genocidio) —informa Daniella Peled—nombró al historiador israelí Gideon Greif, que trabajó en Yad Vashem durante más de tres décadas, para encabezar su propia comisión revisionista para ‘determinar la verdad’ sobre Srebrenica, sin importar que la guerra de Bosnia sea posiblemente la más documentada por forenses en la historia. (Mis correos electrónicos —escribe Daniella Peled— a Yad Vashem para cuestionar el papel de Greif en la ‘comisión de la verdad’ no han recibido respuesta)” (ídem).

    “De manera deprimente, otros eruditos israelíes del Holocausto también están felices de ser cooptados en tal negación. Ephraim Zuroff, del Centro Simon Wiesenthal, ha insistido repetidamente en que lo que sucedió en Srebrenica no fue un genocidio. Tal como era de esperar, ha sido galardonado con numerosos premios de Serbia —incluyendo una nominación para un premio Nobel de la paz— por lo que el ex presidente Nikolic (un negador del genocidio de Srebrenica) describe como sus ‘logros excepcionales’. En una entrevista de 2015, el asesor académico de Yad Vashem, Yehuda Bauer, también negó que las atrocidades de Srebrenica fueran un genocidio, argumentando que había existido ‘asesinatos en masa en todos lados’ en Bosnia. Cómodamente, la República Srpska es una de las pocas entidades que tiene su oficina de representación israelí en Jerusalén, no en Tel Aviv” (ídem).

 

(2 dic 2020)

 

sábado, 12 de diciembre de 2020

[Sobre el concepto ‘lucha por la existencia’] Carta de Friedrich Engels a Piotr Lavrovitch Lavrov (1875)

 [por Friedrich Engels]


    Cuando se cumplen 200 años del nacimiento de FRIEDRICH ENGELS (28 nov 1820 – 5 ago 1895)  publicamos una carta suya a Piotr Lavrovitch Lavrov.

    En el “Anti Dühring” (capítulos VII y VIII de la Sección primera, Filosofía de la naturaleza. El mundo orgánico) Engels defiende los estudios científicos de Charles Darwin de los ataques y confusiones de Eugen Dühring. La carta que dirige a Lavrov en noviembre de 1875 es muy esclarecedora con respecto a la correcta valoración que Engels hace de la teoría del notable naturalista inglés. 

 

[Friedrich Engels]

 

[Sobre el concepto ‘lucha por la existencia’] Carta de Friedrich Engels a Piotr Lavrovitch Lavrov (1875) *

* Para hacer más ágil su lectura colocamos entre corchetes las frases que Engels escribió en distinto idioma que el alemán.

  _____________________________________________


    (Londres) [1]

    Londres, 12[-17] noviembre] 1875

 

    Mon cher Monsieur Lavrov:

     Enfin, de retour d’un voyage en Allemagne [2] j’arrive à votre article [3] que je viens de lire avec beaucoup d’intérêt. Voici mes observations y relatives, rédigées en allemand ce qui me permettra d’être plus nontis.

 

    [Mi querido señor Lavrov:

     Por fin, de vuelta de un viaje por Alemania, llego a vuestro artículo, que acabo de leer con mucho interés. He aquí mis observaciones relativas a él redactadas en alemán, lo que me permitirá ser más conciso.]

     1) De la doctrina darwinista acepto la teoría de la evolución, pero sólo la acepto como expresión primera, provisional e imperfecta de un hecho recién descubierto; el método probatorio de Darwin (struggle for life, natural selection) [lucha por la existencia, selección natural]. Hasta llegar a Darwin, precisamente quienes hoy sólo ven en todas partes la lucha por la existencia (Vogt, Büchner, Moleschott y otros) destacaban precisamente la cooperación que la materia orgánica, tal como se manifiesta en el reino vegetal, suministra al reino animal a través del oxígeno y la nutrición y, a la inversa, el reino animal a las plantas el ácido carbónico y el abono, tal como lo expone y subraya Liebig. Ambas concepciones tienen cierta razón de ser dentro de determinados límites, pero la una es tan unilateral y limitada como la otra. La interdependencia de los cuerpos naturales (muertos o vivos) entraña tanta armonía como colisión, tanto la lucha como la cooperación. En consecuencia, suponiendo que un naturalista se permita incluir toda la variada riqueza del desarrollo histórico bajo la unilateral y menguada frase de “lucha por la existencia", frase que incluso en el campo de la naturaleza sólo puede aceptarse cum grano salis [con cierta reserva], él mismo condenaría este procedimiento.

    2) Entre los 3 citados ubézdennyie Darwinisty [darwinistas convencidos] parece que sólo merece ser mencionado Hellwald. Seidlitz solamente es, en el mejor de los casos, una luz de pequeña magnitud y Robert Byr un novelista que, por el momento, sólo ha publicado una novela: Drei Mal [Tres veces] de la serie “Uber Land und Meer” [“Por tierra y por Mar”]. En ella encaja también toda su rodomontade [baladronada].

    3) Sin poner en duda las ventajas de su método de ataque, que yo llamaría psicológico, por mi parte eligiría otro. Cada uno de nosotros se halla más o menos influido por el medio intelectual en el que se ha desarrollado preferentemente. En Rusia, donde usted conoce mejor que yo su público y para un periódico de propaganda que invoca el sviazujuscij affekt  [sentimiento de solidaridad], el sentimiento moral, probablemente, es para usted el mejor método. Para Alemania, donde el falso sentimentalismo ha causado y sigue causando tan tremendo daño, ese método no se adaptaría, sería mal interpretado y sentimentalmente retorcido. Nosotros necesitamos más el odio que el amor (por lo menos, al principio) y, sobre todo, el despojarse de los últimos restos del idealismo alemán, para reconocer su derecho histórico a los hechos materiales. Por tanto, yo atacaría, como tal vez lo haga en su momento oportuno, a estos darwinistas burgueses, más o menos del siguiente modo:

    Toda la teoría darwinista de la lucha por la existencia es simplemente la trasposición de la teoría de Hobbes del bellum omnium contra omnes [guerra de todos contra todos] y de la teoría económica burguesa de la competencia, unida a la teoría malthusiana de la población, trasladándolas de la sociedad a la naturaleza animal. Después de realizar esta obra de arte (cuya razón de ser incondicional yo discuto, como digo sub 1, principalmente en lo que se refiere a la teoría de Malthus) vuelve a desplazarse esta teoría de la naturaleza orgánica a la historia y se afirma haber demostrado su vigencia en la forma de leyes eternas de la sociedad humana. La puerilidad de este procedimiento salta a la vista y no hace falta perder en ello ninguna palabra. Pero si yo quisiera entrar en esto más en detalles, lo haría de tal modo que, en primer lugar, los consideraría como malos economistas y en segundo término, solamente, como malos naturalistas y filósofos.

    4) La diferencia esencial que media entre la sociedad humana y la sociedad animal se halla en que los animales, a lo sumo, acopian, mientras que los hombres producen. Esta única, pero capital diferencia, hace imposible ya por sí sola el transferir sin más las leyes de las sociedades animales a las sociedades humanas. Hace posible el que, como usted justamente observa, chelovek vel borjbu ne toljko za suchestvovanie, no za naslazdenie i za uyvelicenie svojich naslazdenij... gotov byl dlja vyssago naslazdenija otrecsja ot nissich [El hombre no lucha solamente por la existencia sino también por el goce y por la obtención de sus satisfacciones, dispuesto, en favor de más altos disfrutes, a renunciar a los menos elevados]. Sin discutir las otras conclusiones que usted deduce de esto, yo, partiendo de mis premisas, concluiría lo siguiente: la producción de los hombres alcanza, pues, al llegar a cierto grado, un nivel que no basta solamente para las apetencias necesarias, sino que se extiende también a los goces suntuarios, aunque por el momento [4] sólo son producidos para una minoría. La lucha por la existencia (y si queremos retener aquí por un momento esta categoría) se convierte, pues, de una lucha por disfrutes que no son meramente medios de existencia, sino medios de desarrollo socialmente producidos, y para este nivel no son ya aplicables las categorías del reino animal. Ahora bien, si, como se ha hecho hasta ahora, la producción, bajo su forma capitalista, produce una cantidad mucho mayor de medios de existencia y desarrollo de los que la sociedad capitalista consume, porque aleja artificialmente a la masa de los verdaderos productores de estos medios de existencia y desarrollo; si esta sociedad se ve obligada por su propia ley de vida a incrementar constantemente la producción en función a ello y, por tanto periódicamente, cada diez años se halla obligada a destruir no sólo una masa de productos sino también incluso de fuerzas productivas, ¿qué sentido puede tener, aquí, la ley de la “lucha por la existencia"?

    La lucha por la existencia solamente puede consistir en que la clase productora tome la dirección de la producción y la distribución de manos de la clase que hasta ahora la regenta, pero que es ya incapaz de ello, y en esto precisamente consiste la revolución socialista. Diremos de paso que ya la mera consideración de la historia anterior como una serie de luchas de clase basta para concebir la concepción de la misma historia como una exposición débilmente variada de la “lucha por la existencia" en toda su superficialidad. Por tanto, yo jamás complacería de este modo a esos falsos naturalistas.

    5) Por la misma razón, expondría ante usted la siguiente manera de ver, absolutamente exacta en la realidad: sto ideja solidarnosti dlja oblegsenija borbjy mogla... vyrosti nakonec do togo, stoby ojvatidj vse selovesestvo i protivu[po] stavitj jego, kak solidarnoje obscestvo bratjev, ostaljnomu miru mineralov, rasteniji i zivotnych. [Que la idea de la solidaridad para facilitar la lucha... podría abarcar en último término a la humanidad entera y concebirla como una sociedad solidaria de hermanos [frente al] mundo restante de minerales, plantas y animales].

    6) No puedo, en cambio, mostrarme de acuerdo con usted en que la borjba vsech protiv vsech [lucha de todos contra todos] constituya la primera fase del desarrollo humano. A mi juicio, el impulso social fue una de las palancas fundamentales para el desarrollo del hombre partiendo del mono. Los primeros hombres veíanse obligados a vivir en manadas, y hasta donde podemos remontarnos con nuestra mirada, vemos que así era, en efecto.

 17 novembre. J’ai été de nouveau interrompu et je reprends ces lignes aujourd'hui pour vous les remettre. Vous voyez que mes observations se rattachent plutôt à la forme, à la méthode de votre attaque, qu'au fond. J'espère que vous les trouverez assez claires, je les ai écrites à la hâte et en les relisant, je voudrais changer bien des mots, mais je crains de rendre le manuscrit trop illisible.

Je vous salue cordialement.

[17 de noviembre. Una vez más me he visto interrumpido y reanudo hoy estas líneas para entregároslas. Como veis, mis observaciones se refieren más bien a la forma, al método de su ataque, que al fondo. Confío en que las encontrará usted bastante claras; las he escrito apresuradamente y, al releerlas, me gustaría cambiar muchas palabras, pero temo hacer demasiado ilegible el manuscrito. Le saludo cordialmente.]

                                                                                    Friedrich Engels

 

TRADUCCIÓN: Wenceslao Roces.

Carta que puede ser complementada con dos breves (y posteriores) parágrafos que incluyó en la edición de “Dialéctica de la naturaleza”: ‘La lucha por la existencia’ y ‘Struggle for life’, que pueden ser consultados en las páginas 263-266 de esta edición:

https://historiaycritica.files.wordpress.com/2016/12/federico-engels-dialectica-de-la-naturaleza.pdf

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NOTAS:

[1] El contenido de esta carta coincide en parte, literalmente, con la nota “Struggle for life”, que figura en la Dialéctica de la Naturaleza.

[2] A fines de octubre y comienzos de noviembre de 1875, acompañado de su mujer Lidia (Lizzy) Burns, Engels viajó a Heidelberg para colocar allí a Mary Ellen Burns, sobrina de su mujer, en un pensionado. Regresó a Londres el 6 de noviembre de 1875. Mary Ellen Burns permaneció en el pensionado de Heidelberg de noviembre de 1875 a marzo de 1877.

[3] El artículo de Piotr Lavrovitch Lavrov se publicó, anónimo, en la revista Wperjod! de 15 de septiembre de 1875. El 20 de septiembre del mismo año, Lavrov escribía a Engels: “Ha recibido usted el núm. 17 del Wperjod!. El primer artículo trata de un tema del que usted, según me ha dicho Marx, se ha ocupado en estos últimos tiempos”. “Espero con impaciencia su trabajo sobre este tema, pero aún no ha aparecido. En realidad, se ocupa usted de esto después de lo que me ha dicho Marx, aunque desde otro punto de vista. Sin embargo, me prestaría usted un gran servicio si se tomara la molestia de leer mi artículo sobre el socialismo y la lucha por la existencia, comunicándome su opinión acerca de él.”

[4] El manuscrito dice: “en principio, solamente.”

«Hundida en la recesión más profunda en más de tres siglos» Gran Bretaña alcanza su mayor alza bursátil desde 1989

[por Norberto Malaj]


 [La Bolsa de Valores en Londres, hoy]


    El último trimestre de 2020 será recordado como una tragedia para Gran Bretaña. No sólo porque la segunda ola de coronavirus se cobró varios miles de vidas y colocó nuevamente al país al frente de las naciones más afectadas de Europa. En la otrora Albión imperial de Boris Johnson (el Trump europeo) acaba de ‘defaultear’ Arcadia, uno de los mayores emporios empresarios del país —se trata de la mayor bancarrota británica de 2020. Dejó en la calle a 17 mil trabajadores. “La economía británica está hundida en la recesión más profunda en más de tres siglos, y se espera que la segunda ola del coronavirus y las renovadas restricciones de bloqueo pesen sobre el crecimiento en los últimos tres meses del año”, dice Richard Partington, analista económico de The Guardian (1/12). El imperialismo de la ex gran potencia marítima europea y mundial buscó el Brexit en la expectativa de recuperar la ‘prosperidad’ perdida. El resultado está a la vista.

    En forma curiosa, sin embargo, la Bolsa de Londres, “registra el mejor índice FTSE 100 desde 1989 tras las esperanzas que despiertan las vacunas contra el Covid. El índice de acciones de empresas líderes del Reino Unido aumentó en más de £ 180 mil millones en noviembre” (ídem). Ciertamente la industria farmacéutica inglesa es una de las pocas “joyas” que aún goza Gran Bretaña (esas “compañías anunciaron resultados prometedores de los ensayos de vacunas contra el coronavirus”, ídem). La otra ‘joya’ que le queda a Inglaterra es su industria de armamentos, que ha recibido el ‘regalo’ de la mayor inversión pública en la materia desde la Segunda Guerra Mundial. El ‘rearme’ británico ha sido votado por todo el arco político y ha recibido el beneplácito de la OTAN.

    Uno de los motivos centrales del Brexit es el fenomenal retroceso relativo de Gran Bretaña frente a sus pares de Europa. A Gran Bretaña se le debiera decir la ‘argentina’ del viejo continente —sin olvidar nunca que Argentina fue siempre una nación semi-colonial, mientras Inglaterra una opresora. Es que su retroceso no tiene nada que envidiarle al de Argentina en el concierto latinoamericano en los últimos 70/80 años. El PBI británico cayó, en proporción, tanto como el PBI argentino respecto al resto de nuestros pares del subcontinente (Alemania y Francia en Europa son a Gran Bretaña, lo que Brasil y México en América Latina son a Argentina —el PBI cae, relativamente, una enormidad).

    Los desarrollos comparados de Alemania e Inglaterra en el último siglo son notables. Inglaterra sufrió la Primera Guerra Mundial mucho más que la Segunda (tuvo más de dos veces de víctimas); Alemania a la inversa. Los bombardeos de la Wehrmacht sobre Inglaterra en la SGM fueron un ´rasguño´ en comparación a la destrucción que sufrió Alemania. La recuperación alemana desde la SGM fue aluvional frente a la relativamente raquítica de Gran Bretaña.

    La otrora portentosa nación victoriana preserva, sin embargo, una peculiaridad. La City londinense nunca perdió su lugar de gran plaza financiera-bursátil europea. Así otro de los motivos del boom del FTSE es “la derrota de Joe Biden sobre Donald Trump en las elecciones estadounidenses (lo que) también ha impulsado el rally récord, en medio de las esperanzas de una inyección adicional de apoyo financiero para la economía más grande del mundo por parte de una Casa Blanca demócrata” (ídem). Es esto, especialmente, lo que explica que “los mercados bursátiles de toda Europa se han recuperado, mientras que Wall Street ha alcanzado máximos históricos, con el promedio industrial Dow Jones de EE. UU. superando los 30.000 puntos por primera vez a principios de noviembre. El precio del petróleo también ha subido casi 10 dólares el barril en el último mes, ya que los inversores apuestan a que una recuperación económica más rápida impulsará la demanda de energía” (ídem).

    Gran Bretaña, obviamente, está años luz de poder recuperar el esplendor de los tiempos de Benjamín Disraeli (menos que menos con los trabajadores). Aún con este repunte el FTSE 100 “se mantiene más de 1,000 puntos por debajo del comienzo del año en un reflejo del severo daño a la economía de Covid-19” (ídem).

    Los altibajos de la economía de Gran Bretaña ilustran el anacronismo del mundo capitalista contemporáneo. La economía del capital es una soga al cuello de los trabajadores en cualquier circunstancia. Por supuesto más que nunca en las (mal) llamadas “coyunturas” de crisis. El capital de modo general nunca goza de ´equilibrios´ (aunque toda la literatura burguesa en la materia se jacte de perseguirlo). En las épocas de crisis por excelencia fracciones enteras del capital sufren sacudones y se hunden; sin embargo, otros se relamen en las penurias y sacan su tajada gorda. Así funciona el mundo capitalista.

    Hay socialistas que deshojan aún la margarita para descubrir si se trata de una crisis más o menos ´orgánica´ (como si se tratara de hacer una clasificación de los ´desperdicios´ que dejan las crisis). ¿No es hora de dejar a un lado el charlatanerismo y perseguir la acción revolucionaria?

 

(2 dic 2020)

 

 

viernes, 11 de diciembre de 2020

Comentario sobre la pena de muerte (1853)

  [por Karl Marx]


[Gustave Doré: “Exécution d’un assassin a Barcelone”.]

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El 28 de enero de 1853, en Londres, Karl Marx escribió este comentario (junto con otros) y lo publicó por primera vez en el New-York Daily Tribune el 17–18 de febrero del mismo año. Los otros textos pueden ser consultados en: 

https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar/publicaciones/index.php/DelitoYSociedad/article/download/5684/8432/

 Esta versión la tomamos del artículo publicado en la revista Delito y sociedad, nro 35, 1er semenstre 2013, con el título “La pena de muerte –El panfleto del Sr. Cobden– Regulaciones del Banco de Inglaterra”, de K. Marx) [1]

 Traducción al castellano de Lucía Cañaveral (CONICET/IIGG/UBA) y Natalia Crocco. (IIGG/UBA).

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    The Times del 25 de enero contiene las siguientes observaciones bajo el título de “Ahorcamiento Amateur”:

    «Se ha señalado en numerosas oportunidades que en este país una ejecución pública es generalmente seguida de cerca por casos de muerte por ahorcamiento, ya sean suicidios o accidentales, como consecuencia del poderoso efecto que produce la ejecución de un delincuente conocido sobre una mente mórbida e inmadura.»

    De los varios casos que son presentados por The Times para ilustrar este comentario, uno es aquel de un demente en Sheffield quien, después de hablar con otros lunáticos sobre la ejecución de Barbour, terminó con su existencia ahorcándose. Otro caso es el de un chico de 14 años, que también se ahorcó.

    La doctrina a la cual la enumeración de estos hechos debía servir de apoyo difícilmente sería adivinada por ningún hombre razonable, ya que propone nada menos que una apoteosis directa del verdugo, al mismo tiempo que la pena de muerte es alabada como la ultima ratio de la sociedad. Esto ocurre en un artículo central del “periódico principal”.

    El Morning Advertiser, en unas muy amargas pero justas críticas a la predilección por el ahorcamiento y la lógica sangrienta de The Times, presenta estos interesantes datos sobre 43 días del año 1849:


  

[Tocar sobre la imagen para agrandar]

     Esta tabla, como The Times reconoce, muestra no sólo suicidios sino también asesinatos de los tipos más atroces, ocurriendo en fechas cercanas a la ejecución de criminales. Es sorprendente que el artículo en cuestión no produce ni siquiera un solo argumento o pretexto para dar rienda suelta a la teoría salvaje que en él se propone; y sería muy difícil, si no directamente imposible, establecer algún principio desde el cual fundar la justicia o la conveniencia de la pena de muerte en una sociedad que se vanagloria de su civilización. El castigo en sí mismo ha sido defendido como un medio ya sea de mejora o de intimidación. Ahora bien, ¿qué derecho tiene usted a castigarme a mí para mejorar o intimidar a otros? Además, está la historia —existe algo así como la estadística—, que prueba con la mayor evidencia que desde Caín el mundo no se ha visto ni mejorado ni intimidado por el castigo. Muy por el contrario.

    Desde el punto de vista del derecho abstracto, hay sólo una teoría del castigo que reconoce la dignidad humana en abstracto, y esa es la teoría de Kant, especialmente en la formulación más definitiva que le fue otorgada por Hegel. Hegel dice:

    «El castigo es el derecho del criminal. Es un acto de su propia voluntad. La violación del derecho ha sido proclamada por el criminal como su propio derecho. Su crimen es la negación del derecho. El castigo es la negación de esta negación, y consecuentemente una afirmación del derecho, solicitada y exigida por el criminal mismo.» (Hegel, Filosofía del Derecho)

    Sin duda hay algo engañoso en esta fórmula, en la medida en que Hegel, en lugar de mirar al criminal como el mero objeto, el esclavo, de la justicia, lo eleva a la posición de un ser libre y autodeterminado. Sin embargo, observando más detenidamente, descubrimos que el idealismo alemán, aquí como en la mayoría de los casos, ha sancionado como trascendentales las reglas de la sociedad existente. ¿No es un espejismo sustituir al individuo con sus motivaciones reales, con múltiples circunstancias sociales presionando sobre él, por la abstracción del “libre albedrío”?, ¡una entre las muchas cualidades del hombre por el hombre mismo! Esta teoría, al considerar al castigo como el resultado de la propia voluntad del criminal, es sólo una expresión metafísica para la antigua jus talionis (el derecho a la venganza infligiendo un castigo de la misma clase), ojo por ojo, diente por diente, sangre por sangre. Hablando llanamente, y eximiendo de toda paráfrasis, el castigo no es más que un medio de la sociedad para defenderse a sí misma de toda infracción a sus condiciones vitales, cualquiera sea su carácter. Ahora, ¿qué estado de la sociedad es ese que no tiene mejor instrumento para defenderse que el verdugo, y que proclama a través del “diario más importante del mundo” su propia brutalidad como una ley eterna?

    El señor A. Quételet, en su excelente y erudito trabajo, L’Homme et ses Facultés, dice:

    «Hay un presupuesto que pagamos con horrorosa regularidad – es aquel de las prisiones, calabozos y patíbulos… Podríamos incluso predecir cuántas personas se mancharán las manos con la sangre de sus semejantes, cuántos serán falsificadores, cuántos comerciarán veneno, casi de la misma manera en que podemos predecir los nacimientos y fallecimientos anuales».

    Y el señor Quételet, en un cálculo de probabilidades del delito publicado en 1829, de hecho predijo con asombrosa certeza no sólo la cantidad total sino los diferentes tipos de crímenes que se cometerían en Francia en 1830. Que no son tanto las instituciones políticas específicas de cada país sino, más bien, las condiciones fundamentales de la moderna sociedad bourgeois [2] en general las que producen una cantidad promedio de crímenes en una particular fracción nacional de la sociedad, se puede observar en la siguiente tabla, informada por Quételet para los años 1822–1824. Encontramos, entre un total de cien criminales condenados en Estados Unidos y Francia:

  

 [Tocar sobre la imagen para agrandar]


    Ahora bien, si la delincuencia observada en gran escala muestra, en su cantidad y su clasificación, la regularidad de los fenómenos físicos —si como señala el señor Quételet, “sería difícil decidir en cuál de los dos (el mundo físico o el sistema social) las causas producen sus efectos con la mayor regularidad”— ¿no hay una profunda necesidad de reflexionar sobre una alteración del sistema que genera estos crímenes, en lugar de glorificar al verdugo que ejecuta a una gran cantidad de delincuentes sólo para dejar espacio para la aparición de otros nuevos?

 

NOTAS

[1] La edición de la revista Delito y sociedad, incluye la siguiente nota al pie: «El presente artículo fue escrito por Karl Marx en Londres el 28 de enero de 1853 y publicado por primera vez en el New–York Daily Tribune el 17–18 de febrero del mismo año. La versión aquí traducida fue extraída de la página Web www.marxists.org (Consulta: agosto 2012), que retoma el artículo directamente del diario, agregando su fecha de publicación y el siguiente encabezado: “A principios de los años 1850, Karl Marx (y Frederick Engels, aunque en menor medida) escribieron una cantidad de sumarios de noticias periodísticas sobre eventos ocurridos en Europa para el New–York Daily Tribune. Estos artículos fueron con frecuencia republicados en otros periódicos: Semi–Weekly Tribune, The Free Press, Das Volk, The People’s Paper, Die Reform y otros.” Entre corchetes hemos mantenido, a lo largo del texto, algunas aclaraciones incorporadas para su publicación en la página Web. Traducción al español de Lucía Cañaveral (CONICET/IIGG/UBA) y Natalia Crocco. (IIGG/UBA).»

[2] En francés en el original.