lunes, 21 de diciembre de 2020

¿Impuesto a las Ganancias o Impuesto al Salario?

   [por Norberto Malaj]


    La recaudación del impuesto a las Ganancias, en la Argentina y en toda América Latina, ha tenido un sustancial incremento en las dos últimas décadas. En la actualidad detrás del IVA y de los impuestos a la Seguridad Social destaca por cifras de recaudación el impuesto a las Ganancias.

¿Es que la clase capitalista está tributando más y la recaudación por impuestos “directos” —los que gravan los patrimonios, el capital o el beneficio de éste— son más parejos con los llamados “indirectos”—los que gravan el consumo a los contribuyentes sin distinguir progresividad? Argentina y América Latina siempre se distinguieron por una estructura impositiva regresiva, caracterizada por un peso destacadísimo de los impuestos indirectos sobre los otros. Según fuentes del Banco Mundial y otras instituciones, la región es en este sentido la más regresiva del mundo.

    ¿Han cambiado las cosas? En absoluto. Por indicación del FMI y, especialmente bajo los mandatos de los gobiernos ´nacionales y populares´ de Lula, los K, Correa en Ecuador, etc. la recaudación del impuesto a las Ganancias incluye ahora una porción creciente de impuesto que se deduce de los salarios de los trabajadores. Son los contribuyentes de la famosa “Cuarta categoría”, trabajadores en relación de dependencia y/o autónomos (cuentapropistas) que ahora pagan y cuya incidencia hasta el año 2000 en este impuesto era irrelevante.

    De modo que las cifras de recaudación del Impuesto a las Ganancias, si se desagregan, ilustran que una parte sustancial de éste es hoy impuesto al trabajo —de ninguna manera un impuesto al capital o al lucro capitalista. Tal es así que, según varios tributaristas, una porción del voto ´castigo´ que recibió el kirchnerismo en 2015; así como, a la inversa, lo que le permitió a Cambiemos sortear las parlamentarias de 2017 tuvo que ver, entre otras cosas, con el ´afloje´ parcial (implicó una reversión relativa de tendencia) en la recaudación del impuesto de la Cuarta categoría.  En 2018 y 2019 esto se revirtió, lo que el gobierno F-F lleva ahora de nuevo al paroxismo con una desvalorización de los Mínimos no imponibles y de las cargas (que se permiten deducir del impuesto). Tanto es así que ya se anuncia que a partir de 2021 tributará ganancias una masa superior a los 2 millones de asalariados (esta cifra es la que hoy ya lo hace). Debiera decirse así que el impuesto a las Ganancias ha dejado de ser un impuesto que sostienen centralmente los capitalistas para descargarse en proporción cada vez más creciente sobre los asalariados (véase, por ejemplo, el estudio del IARAF –Instituto Argentino de Análisis Fiscal– “Impuesto a las Ganancias de las personas físicas en Latinoamérica: ¿cuánto se paga y cuánto se recauda?”, de Nadin Argarañaz y Bruno Panighel).

    Dichos Mínimos No imponibles (MNI) se ajustan por una fórmula perversa (el llamado índice Ripte) que deprecia la inflación y cuya aplicación castiga siempre el salario. El anuncio que acaba de hacer el gobierno de los nuevos montos del MNI a aplicar en 2021 está en consonancia con la política oficial de desvalorización de jubilaciones e imposición de paritarias a la baja.

Antes del anuncio que ahora hizo el gobierno una infografía que reprodujo Silvia Stang en La Nación (1/12) ilustró la gravedad de este fenómeno.

 



 

    Ismael Bermúdez en Clarín lo expresó así: “Este año el mínimo no imponible se ajustó en enero un 44,27%, por debajo del 53,8% de inflación de 2019. Así, con salarios en términos reales más bajos – cayeron un15% en los últimos 3 años– el peso de Ganancias en los sueldos de los trabajadores fue mayor. En consecuencia, se empezó a tributar Ganancias a partir de ingresos reales más bajos. Dicho de manera más directa y simple: se produce el absurdo de pagar o pagar más por el impuesto a las Ganancias ya no por tener ingresos reales más altos sino más bajos. Además, esto pasa porque el mínimo no imponible se actualiza una vez por año, mientras el RIPTE es un índice salarial promedio que elabora Seguridad Social que, en los últimos años, fue evolucionando por debajo de la inflación. Para 2021, si la inflación vuelve a ascender y supera la que arroje este año, como pronostican las consultoras privadas, el salario real podría caer y aun así los trabajadores tendrán una mayor retención por Ganancias”. Bermúdez cita al tributarista Litvin quien señala que con MNI que rigen “para todo 2021 y en la medida que los trabajadores tengan alguna recomposición salarial, algunos que ahora están afuera del impuesto empezarán a pagar y los que ya están pagando pagarán más. Por eso resulta imprescindible fijar la actualización automática en forma semestral y por IPC en lugar del RIPTE”.

    El gobierno F-F refuerza todas las tendencias regresivas de las políticas fondomonetaristas. Ni siquiera revirtió la baja en la tasa del impuesto a las Ganancias a las empresas que el macrismo redujo del 35 al 30%.

    El impuesto de la Cuarta Categoría debe ser derogado. ¡El movimiento obrero debe hacer suya esta bandera, o como mínimo reclamar que no se debe aplicar sobre salarios menores a los $200.000 ajustados mensualmente!

 

(14 dic 2020)


1 comentario:

  1. Lamentable situación... que también soportamos los jubilados, por una jubilación que apenas permite una vida digna, se paga impuesto a las "ganancias". Quiénes "ganaron" con toda nuestra vida de trabajo?

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