lunes, 23 de noviembre de 2020

Rosa Luxemburg y los manoseos de la 'Realpolitik'

[por Alberto a. Arias]


 


 

1. Manipulación y manoseo

 

     Cuando se trata de Rosa Luxemburg, que no se proclamaba feminista, pacifista, reformista, libertaria ni humanista, pero se consideraba revolucionaria socialista, comunista e internacionalista, da escozor ver el pozo de tergiversaciones y falsificaciones en el que se la pretende enterrar.

    Pero esto no es casual. Se trata del intento de degradar el contenido y valor de su obra, vida y lucha, secar la savia de su praxis revolucionaria, convertirla en un ícono (un dibujo) de la adaptación al “medio” y adecuación a “lo posible”. La energía que deben aplicar a los fines del manoseo reaccionario es proporcional al valor intrínseco de la masa revolucionaria de Rosa Luxemburg.

    Constituye una operación política, en apariencia opuesta pero confluyente al fin, como la que planificaron hace un siglo sus enemigos, quienes la asesinaron para garantizar el triunfo de la contrarrevolución burguesa en Alemania, en 1919. Los socialdemócratas “mayoritarios” la vituperaron lanzándole el epíteto de ‘Rosa la sanguinaria’ (por la lucidez e intransigencia proletaria de su lucha inclaudicable) y no les tembló la mano al mandar a sus perros de presa a ejecutarla cobardemente junto con Karl Liebknecht y miles de obreros insurrectos y militantes espartaquistas.

    Hoy, como tratándose de una operación de pinzas realizada a través de los más oscurantistas túneles de la historia, los “socialistas democráticos” de todo pelaje y color pretenden convertirla en un ícono o fetiche desprovisto de sus poderes concretos. Siguen despreciando el sentido mismo de su lucha: su marxismo, su comunismo.

    Como revolucionaria socialista (no “socialista democrática”), Rosa Luxemburg entendía que la lucha por la libertad y la emancipación, la solidaridad, la paz, la transformación del mundo y la superación de las opresiones y la explotación social depende enteramente, y es inseparable, de la lucha revolucionaria del proletariado por acabar con el dominio del capital y abrir, mediante la toma del poder y la concreción de su propio gobierno, el camino a una sociedad mundial sin clases. ¿Con qué horizonte? La conquista de la igualdad, es decir, del mayor desarrollo y desenvolvimiento vital de cada uno y todos los seres humanos.

  

 

2. El que calla otorga

 

    Por todos lados, y de todos los colores, abundan hoy manipulaciones y manoseos de Rosa Luxemburg, siendo que algunos llegan al colmo de la más burda falsificación. Por ejemplo, la que vamos a analizar ahora.

    Hace unos días vimos en Youtube una pésima entrevista a la socióloga-filósofa feminista (así la presentan) Frigga Haug, de Alemania –intelectual de tradición socialdemócrata, para más señas. Esa entrevista, que abunda en disparates, nos había dejado pensando si acaso no era hora de contestarlos. Cuando luego vemos que Página 12 la publica (el 06/11/20) con gran despliegue, promocionando el libro que aquella ha dado a luz, nos dijimos una vez más: El que calla otorga.

    (Paréntesis – Que quede claro: en esta nota no estamos debatiendo sobre feminismos. La discusión con- y sobre- el feminismo es de suma importancia y no se la debe embrollar; tampoco reducirla a ciertas luchas puntuales actuales. Son estos autores quienes pretenden, sí, llevar la figura de Rosa a un terreno –el “alternativismo”, que trasciende incluso el debate del feminismo– apto para su completa deformación política.)

    Lo que pretendemos es, en primer lugar, desmentir los absurdos supuestamente “luxemburguistas”, inventados por una feminista reformista. Y en segundo lugar, ¡pero más que nada!, atacar la manipulación burda, descarada y reaccionaria que hace de Rosa Luxemburg la Fundación que lleva su nombre.

    Que una “empresa” (política-comercial) que trafica con el nombre de Rosa Luxemburg llegue al colmo de difundir con gran pompa y a troche y moche estos disparates de gran calibre adjudicándoselos a Rosa, es cosa que no se debe dejar pasar.

 

 

3. Del feminismo a la “realpolitik”, pasando por los “teoremas”

 

    Como otras veces se ha señalado: nada tan poco realista como el realismo. Y cuando se lo quiere aplicar a la política “alternativa” y de “resistencia anticapitalista”, estemos atentos: un engendro cualquiera está por nacer.

    La entrevista que criticamos es pésima y abunda en liviandades y tergiversaciones, pero lo grueso de la falsificación está en la siguiente afirmación: que Rosa Luxemburg “acuña” (¡dando así pie a una cierta “política práctica”!) el concepto de “Realpolitik revolucionaria”.

    Dejando para el final esta cuestión, otras dos importantes tergiversaciones deben ser despejadas: la que dice que R. L. planteó un “teorema” (sic) “de la apropiación de las tierras”; y la que sostiene que su pensamiento y acción serían útiles para “el arte de la política feminista”. ¡Atención los lectores! Ya no se trataría, para la socióloga-filósofa y sus entrevistadores, de estudiar y difundir el aporte de R. L. al arte de la política “revolucionaria”, sino al de la política “feminista”. Esto merece una larga disquisición, con los textos e informaciones pertinentes a la mano, que son varios, más el esclarecimiento histórico que debe acompañarlos. No lo vamos a desarrollar ahora aquí. Queda como una obligación. Sólo agregamos que no lograrán convertir a Rosa Luxemburg en una aliada de un “feminismo de las reformas”.

    En cuanto al supuesto “teorema de la apropiación de tierras no resiste el menor análisis. Esa formulación confusa de un “teorema” completamente inexistente en R. L., podría significar cualquier cosa. Recordemos, además, que una de las características distintivas de Rosa Luxemburg es su desprecio por las “fórmulas” y los esquemas “consagrados”, que quieren paralizar la discusión, la dialéctica, el estudio y la comprensión de los problemas y, sobre todo, encorsetar el accionar subversivo de las masas trabajadoras.

    Si nos atenemos a los párrafos en los que la socióloga-filósofa menciona ese disparate por ella misma inventado, vemos que pretende endilgarlo al análisis de la acumulación del capital, de la inevitable expansión capitalista y del consecuente imperialismo, objetos de estudio de Rosa en una obra de 500 páginas. Es más o menos como si se afirmara que Freud “acuñó” una fantástica “fórmula del ensueño revelador” y con eso pretendiesen describirnos el prodigioso estudio psicoanalitico de la “interpretación de los sueños”.

    Invitamos a los lectores a leer esta otra obra cumbre de Rosa Luxemburg, La acumulación del capital (1913) que hoy incluso existe en su versión digital, de inmediato acceso [1]. Pero, para incitar a su lectura, así como para ponerlo en relación con la situación política actual, citaremos un maravilloso párrafo “catastrofista” de las últimas páginas del Apéndice: “La acumulación del capital o en qué han convertido los epígonos la teoría de Marx. Una anticrítica”, que es la respuesta de R. L. a quienes criticaron su obra:

     “El imperialismo actual no es, como en el esquema de Bauer, el preludio de la expansión del capital, sino el último capítulo de su proceso histórico de expansión: es el período de la competencia general mundial de los estados capitalistas que se disputan los últimos restos del medio no capitalista de la Tierra. En esta fase última, la catástrofe económica y política es un elemento vital, una forma normal de existencia del capital, lo mismo que lo era en la ‘misma acumulación originaria’ de su fase inicial. De la misma manera que el descubrimiento de América y de la ruta marítima hacia la India no sólo significaron un avance prometeico del espíritu y de la civilización humanos, tal como aparece en la leyenda liberal, sino también, inseparablemente, una serie incontable de matanzas en los pueblos primitivos del Nuevo Mundo, y una interminable trata de esclavos en los pueblos de África y Asia. En la última fase imperialista, la expansión económica del capital es inseparable de la serie de conquistas coloniales y guerras mundiales que tenemos ante nosotros. La característica del imperialismo, última lucha por el dominio capitalista del mundo, no es sólo la particular energía y omnilateralidad de la expansión, sino (y éste es el síntoma específico de que el círculo de la evolución comienza a cerrarse) el rebote de la lucha decisiva por la expansión de los territorios que constituyen su objeto, a los países de origen. De esta manera, el imperialismo hace que la catástrofe, como forma de vida, se retrotraiga de la periferia de la evolución capitalista a su punto de partida. Después que la expansión del capital había entregado, durante cuatro siglos, la existencia y la civilización de todos los pueblos no capitalistas de Asia, África, América y Australia a incesantes convulsiones y a aniquilamientos en masa, ahora precipita a los pueblos civilizados de Europa en una serie de catástrofes, cuyo resultado final sólo puede ser el hundimiento de la civilización, o el tránsito a la forma de producción socialista. A la luz de esta concepción, la posición del proletariado frente al imperialismo adquiere el carácter de una lucha general con el régimen capitalista. La dirección táctica de su comportamiento se halla dada por aquella alternativa histórica[Destacado nuestro].



4. La “Realpolitik”. Increíble, pero “real”

 

 

    Casi todos saben que “Realpolitik” es el nombre que en política se le da al “pragmatismo”. Es decir, realismo político. Política de lo posible, adaptada a los límites de la “realidad”. Aquí “realidad” quiere decir “dominio de la política realmente existente”, o sea: el dominio político del Estado capitalista.

    El primer texto de fuste de carácter marxista que desmenuza la razón de ser del reformismo oportunista, o sea del “posibilismo” en el terreno político, atacándolo en sus fundamentos, es ¿Reforma social o revolución? de Rosa Luxemburg, publicado en Leipzig en 1899 y reproducido desde entonces en cientos de miles de ejemplares en muchos idiomas. ¡Es una obra fundacional de la lucha contra la teoría y  la práctica de la “Realpolitik” misma! Y ahora, con increíble descaro, se quiere hacer aparecer a su autora como… ¡la inventora de una “Realpolitik revolucionaria”!

    Para ello se “cuelgan” de un artículo de Rosa L. de 1903: “Karl Marx”, escrito en el vigésimo aniversario de la muerte del revolucionario. [2]

    Tengamos en cuenta el momento: aun faltan dos años para la revolución rusa de 1905 (que, entre otros logros, hará fructificar una obra muy importante de R. L.: Huelga de masas, partido y sindicatos, toda ella apuntada contra el burocratismo de las organizaciones y sus dirigentes). En esta época se debaten las cuestiones fundamentales del colonialismo, la guerra y el imperialismo; la necesidad de una Internacional revolucionaria; las formas de la organización partidaria; la agitación cotidiana y las luchas obreras; la conciencia clasista; el oportunismo y  el reformismo; el “posibilismo”, el “parlamentarismo”, el “sustitucionismo”, etc.

    En aquel lúcido artículo de 1903 aparece seis veces la palabra “Realpolitik” (siendo que, como los mismos falsarios están obligados a reconocer, casi nunca más aparece en la voluminosa y profunda obra de Rosa), con el excluyente objetivo de afirmar que la única “política realista” para el proletariado es la revolucionaria, que se enfrenta históricamente a la “Realpolitik” burguesa así como al ya caduco “utopismo socialista”:

    “… La política socialista es real desde el punto de vista del desarrollo histórico. Es exactamente la misma diferencia que existe entre una teoría económica vulgar del valor, que considera el valor como un fenómeno material desde el punto de vista del mercado, y la teoría de Marx, que lo considera como relación social de una época histórica particular. Pero la Realpolitik proletaria también es revolucionaria en el sentido de que, a través de todos sus esfuerzos parciales, va más allá del marco del orden existente en el que trabaja, en el sentido de que conscientemente se considera a sí misma sólo como la etapa preliminar del acto por el que se convertirá en la política del proletariado gobernante y revolucionario” [destacado nuestro].

    ¿Qué “acto” es este? El acto revolucionario supremo: la irrupción política de la clase obrera, el enfrentamiento violento para la derrota de la burguesía, la toma del poder y la dictadura del proletariado.

    Y agrega sobre la “vía parlamentaria”:

     “… El otro peligro, hundirse en el retaceo de la Realpolitik burguesa, solo surge con el fortalecimiento del movimiento obrero sobre la base del parlamentarismo. Las armas para la superación práctica de la política revolucionaria del proletariado debían ser extraídas también del parlamentarismo burgués; la unificación democrática de las clases y la paz social de la reforma debían reemplazar la lucha de clases. ¿Y qué se logró? La ilusión podría durar un tiempo aquí y allá, pero inmediatamente se demostró lo inadecuado de los métodos burgueses de la “Realpolitik” para la clase obrera. El fiasco del ministerialismo en Francia, la traición del liberalismo en Bélgica, el colapso del parlamentarismo en Alemania –de un solo golpe, el breve sueño del ‘desarrollo tranquilo’ se hizo pedazos. (…) En un país tras otro, bajo la ‘pisada masiva de los batallones obreros’, el suelo de la democracia burguesa, del legalismo burgués, se rompe como una fina capa de hielo para hacer que la clase obrera sea una y otra vez consciente de que sus esfuerzos últimos no pueden llevarse a cabo en este suelo[destacado nuestro].

    Repetimos: ¡escrito dos años antes de la primera revolución rusa!, que hizo sentir mundialmente cómo la “pisada masiva de los batallones obreros”, puesta en movimiento tantas veces antes en la lucha contra el capital, anunciaba su proximidad a la plena toma del poder. ¡Ese es el “realismo” de Rosa Luxemburg! Un “realismo” a la altura de Marx, no de los “anticapitalistas alternativos”, pacifistas y reformistas hasta el tuétano.

 

    Comparemos esas posiciones con los balbuceos de la entrevista a Frigga Haug:

    “Rosa Luxemburgo se refiere a que la política debe guiarse por un objetivo distante (…) Eso es lo revolucionario, pero es un objetivo a largo plazo. Actualmente no se puede hacer política de esa manera, no se puede ir por las calles –como el movimiento del 68– diciendo ‘aboliremos la policía, aboliremos todo tipo de orden’, sino que hay que hablar de Realpolitik e ir a los parlamentos, porque esa es hoy la forma de lo político; hay que formular demandas que sean factibles aquí y ahora. Pero, a su vez, Luxemburgo dice que no deben ser ‘reformistas’ en el sentido de darse por satisfechas con lo primero que consiguen, sino que las personas llevan en sí la fuerza de seguir luchando hacia el objetivo distante, y eso es Realpolitik revolucionaria. Luxemburgo emplea el concepto una única vez en todos sus escritos, pensábamos que no era así, pero es así, una única vez, y ella dice que… –cito de memoria– ‘Fue recién Marx quien nos permitió reconocer los medios para ver hacia dónde queremos llegar, a qué sociedad queremos llegar, es decir, a tener en vista el objetivo último que debe orientar cada uno de los pasos de nuestra política de reformas’. [3]

     Como se ve, una completa falsificación, que incluye el desatino de querer convertir también a Marx ¡en “reformista”!

    La obra entera de Rosa, desde sus primeros escritos hasta los últimos, muestran la misma “doble” necesidad: la del desenmascaramiento de las múltiples vías retardatarias, oportunistas y “posibilistas” de las coartadas contra la revolución, y la del esclarecimiento y conciencia de la situación histórica, política, económica y social, junto con el irrenunciable impulso hacia delante: la lucha de clases revolucionaria y la toma del poder.

    Los “anticapitalistas alternativos” pretenden construir una “realpolitik” de izquierda, adaptativa a “lo real”, básicamente “parlamentarista-movimientista”, utilizando para ello, como “anzuelo”, ni más ni menos que a su enemiga número uno. Increíble, pero “real”.

    En circunstancias históricas en que hasta la democracia parlamentaria (EE.UU.), supuestamente más estable, ha demostrado su carácter de carcaza vacía y dictadura del capitalque cobija el racismo más brutal y, en aras de preservar el lucro privado de aquél deja que, covid 19 mediante, un cuarto de millón de trabajadores de su país mueran en pocos meses (más vidas que las que los norteamericanos perdieron en todas sus guerras imperialistas); ¡el país más “civilizado” encabeza todos los rankings de contagios y muertes!–, se hace más necesario que nunca volver al profundo pensamiento marxista revolucionario: el de Luxemburg, el de Lenin, el de Trotsky, el de Engels y, obviamente, el del propio Marx.

   ¿Qué queda por agregar? Nos queda invitar a los lectores a leer (leer y estudiar y discutir y difundir) el magnífico ¿Reforma social o revolución? y, cuanto menos, sus otras obras principales. [4]

 

 

5. Leer a Rosa Luxemburg

 

    ¡Cuánta falta hace, en la época actual, la creatividad teórica, la capacidad política, la lucidez y la consecuencia revolucionarias de Rosa Luxemburg! Ella hoy no está, pero sí su obra. Gracias a los que sembraron durante décadas la confusión y el silencio para postergarla, recién ahora se empieza a leerla y conocerla en los cuatro puntos cardinales. Esperamos que quienes dicen admirarla tengan la honestidad y sensatez suficientes como para no hacerle decir cualquier cosa.

    Repetimos que la intención política-comercial de la Fundación (con origen en Alemania pero que está en proceso de implantarse en Latinoamérica y en otros continentes) que lleva el nombre de Rosa Luxemburg es, ni más ni menos, que la de vaciar de contenido y secar la savia revolucionaria que corre por su obra y su vida. A esta altura de los graves manoseos y manipulaciones, no se debe dejar de denunciar y alertar sobre sus propósitos reaccionarios.

    Por todo esto es que repetimos con León Trotsky: ¡Quiten las manos de encima de Rosa Luxemburg!

 

(20 noviembre 2020)

 

 NOTAS:


 [1] La acumulación del capital (pdf gratuito – ver al pie de la página):

http://grupgerminal.org/?q=node/450

La “Anticrítica” -  Epílogo a “La acumulación…” – Respuesta a sus críticos (pdf gratuito):

http://grupgerminal.org/?q=node/452

 

[2] Estamos preparando, para el Espacio Rosa Luxemburg, la versión en castellano de dos textos, ambos con el título “Karl Marx”, publicados por Rosa L. en 1903 y en 1913, es decir, en el vigésimo y trigésimo aniversario de la muerte de Marx.

 

[3] Nota en Página 12:

https://www.pagina12.com.ar/303766-rosa-luxemburgo-y-el-arte-de-la-politica-feminista

 

[4] Recomendamos, provisoriamente, esta versión directa del alemán: https://www.nordicalibros.com/wp-content/uploads/2019/02/Reforma-o-revolucio%CC%81n-PRIMERAS.pdf

 

 

 AGREGADO

sobre los enlaces a las obras de Rosa Luxemburg:

 

En el ESPACIO ROSA LUXEMBURG hemos venido realizando, en los últimos años y en medio de duros obstáculos, una recopilación y ordenamiento de las obras de la revolucionaria. Hemos recopilado, asimismo, cientos de materiales que incumben a su obra, su vida y su lucha (tanto en papel como digitales).

Deseamos estar dando a conocer -a comienzos de 2021- buena parte de estos materiales en nuestro blog: www.espaciorosaluxemburg.blogspot.com y por otros medios.

 

Mientras tanto, recomendamos buscar las obras de R. L. sobre todo en los siguientes dos sitios:

 

RECOMENDAMOS PROVISORIAMENTE, PARA “REFORMA O REVOLUCIÓN”, UNA TRADUCCIÓN DIRECTA DEL ALEMÁN A CARGO DE ISABEL HERNÁNDEZ, EN EL PDF SIGUIENTE:

https://www.nordicalibros.com/wp-content/uploads/2019/02/Reforma-o-revolucio%CC%81n-PRIMERAS.pdf

 

En GERMINAL – EN DEFENSA DEL MARXISMO:

 

Es encomiable el trabajo de los compañeros de Germinal en dar a conocer con seriedad la obra de León Trotsky, Rosa Luxemburg y otros autores fundamentales.

 

Enlaces a diversas obras de Rosa Luxemburg:

http://grupgerminal.org/?q=node/449

La acumulación del capital (pdf gratuito – ver al pie de la página):

http://grupgerminal.org/?q=node/450

La “Anticrítica” -  Epílogo a “La acumulación…” – Respuesta a sus críticos (pdf gratuito):

http://grupgerminal.org/?q=node/452

 

En MARXISTS :

 

Obras de Rosa L. en castellano:

https://www.marxists.org/espanol/luxem/index.htm

ADVERTENCIA: en estas páginas se encuentran versiones en castellano muy defectuosas junto con otras de muy buen nivel de traducción. En lo posible, el lector interesado deberá cotejar, llegado el caso y siempre que se pueda, con versiones en alemán o en otros idiomas.

La acumulación del capital – Ediciones Sedov

https://www.marxists.org/espanol/luxem/1913/1913-lal-acumulacion-del-capital.pdf

Reforma o Revolución? (Trad.del inglés de Daniel Zadubaisky e introducción de Mary Alice Waters)

https://www.marxists.org/espanol/luxem/01Reformaorevolucion_0.pdf

 

En MARXISTS.ORG :

Obras de Rosa L. en alemán:

https://www.marxists.org/deutsch/archiv/luxemburg/index.htm

Die Akkumulation des Kapitals :

https://www.marxists.org/deutsch/archiv/luxemburg/1913/akkkap/index.htm

Sozialreform oder Revolution? :

https://www.marxists.org/deutsch/archiv/luxemburg/1899/sozrefrev/index.htm

 

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